Ante lo sucedido, en el que ya parece lejano, 1 de julio; los partidos políticos están teniendo que inventarse, es decir, afianzarse como tales y dejar de ser un movimiento ciudadano; y otros reinventarse, dejando atrás prácticas que les hicieron perder votos, credibilidad, curules, presidencias municipales, regidurías, gubernaturas y hasta la Presidencia de la República. Entre ellas la corrupción, el despilfarro y la simulación.

Pero también se ven en la necesidad de adoptar, o recuperar, otras acciones, que aunque no son nuevas, les permita ir reconquistando poco a poco el terreno perdido.

En Sinaloa, el PRI dirigido por Jesús «Chuy» Valdés, acompañado por el Grupo Parlamentario en el Congreso Local, que coordina el Diputado Sergio Jacobo, se han abocado al “trabajo por tierra”. Ese que parecía ser mal visto por quienes ya se habían autoconcebido como la clase política “fifi”, diría AMLO, que no se podía ensuciar y esa talacha se dejaba a los líderes de colonia y promotores de temporada electoral.

Ni hablar de la gran responsabilidad de los ocho Presidentes Municipales que, a base de buen trabajo, deberán demostrar por qué más de 600 mil ciudadanos le dieron su confianza al tricolor en el Estado.

Por el lado del Partido Encuentro Social, siguen empecinados en que si tienen más del 3.5% de los Senadores, y más del 5% de los Diputados Federales, no deben perder el registro. No quieren hacerse a la idea de que esos espacios les cayeron del cielo, gracias a su alianza con MORENA, y no por ser los preferidos de los electores.

De Nueva Alianza, que en Sinaloa ni la patita mueve; está tratando de recuperarse mediante la integración de partidos políticos estatales, ya son 15 las entidades donde se han renovado las dirigencias, entre ellos Sonora y Baja California Sur.

El Movimiento Ciudadano tiene su bastión en Jalisco pero, en Sinaloa ni pinta, ni de retache le cayó agüita.

El Partido Acción Nacional está más perdido que el machihui. Tiene dos Diputados Locales que deberían poder marcar el rumbo. Sergio Iván Villalobos es un tipo curtido en la política nacional, ya con experiencia en el Congreso de la Unión; la Diputada Roxana Rubio es una mujer sencilla, agradable, capaz y con ambiciones. De la dirigencia estatal sólo le puedo decir que urge renovarla. Aun con sus buenas intenciones, la experiencia de las ruedas de prensa es difícil de asimilar.

El Partido Sinaloense ya empezó a hacer correcciones. El propio Héctor Melsio Cuén nos informó de los cambios en casi todas las cabezas municipales y la readecuación de los programas sociales que llevan todos los días a las colonias y sindicaturas de cada municipio del Estado. Este es uno de los pocos que se puede consolar con haber obtenido una gran cantidad de votos aunque no les alcanzó para superar la ola.

Un grupo que se ha oxigenado es el Partido del Trabajo. Con tres Diputados Locales ha recuperado el nombre y se pusieron a chambear. Además de demostrar humildad al reconocer que los levantó el tsunami de AMLO, no se conformaron y el Capi Mario, Marco César Almaral y Eleno Flores dan buenas notas, no solo en el Congreso, también en sus distritos y municipios.

Los que no saben qué hacer con la papa caliente son los de MORENA, que si la dirigencia estatal, que si el gobierno, que si lo dijo Andrés Manuel, que si los traidores, los arribistas, los del trébol, los caídos, los de Graciela o los del Güero.

Y es que tienen entre ellos muchísima tela de donde cortar, desde los indiscutibles líderes de gran prestigio, carrera, experiencia y buen nombre; pero también a los humildes que están haciendo, y muy bien, su chamba desde la Diputación, la Regiduría o el Ayuntamiento.

El problema es que también tienen a lo peor de lo peor entre sus filas, y allí es donde la marrana tuerce la cola.

Se han estado atragantando con el peso de gobernar y no han sabido ir digiriendo el poder, al grado de pelearse por cualquier cosa.

Por cierto, el Senador Rubén Rocha Moya nos dijo que ayer sostuvo una larga conversación con la lideresa nacional, Yeidckol Polevnsky, y que hasta hoy sábado 02 de febrero a la 1 de la tarde, no hay nada definido a favor ni en contra de quién será quien asuma la dirigencia estatal en Sinaloa. Lo que sí dejó muy claro es que deberá ser un miembro del movimiento morenista, lo cual fue confirmado por la Diputada Merary Villegas.

Aun cuando es prioridad el encausar el rumbo de los niveles de gobierno que lograron en la pasada elección, se están tardando en establecer la estructura mínima que les permita seguir avanzando.

El problema es que quién asuma la dirigencia en Sinaloa tendrá que ponerle el cascabel al gato y conciliar, o cuando menos amansar, a los caballos desbocados que se dicen morenistas. Eso creo yo.