Como ya es sabido, el día de antier se llevó a cabo en Culiacán un encuentro de la clase política morenista con sus militantes y simpatizantes. En dicho evento, más allá de los anuncios y propósitos que se hicieron públicos, como el regreso de la tómbola para seleccionar candidatos, o la meta de afiliar a 260 mil ciudadanos en la entidad y a 10 millones en todo el país; lo que sin duda dio la nota fue el respaldo que la dirigente nacional de ese partido, Luisa María Alcalde, le brindó al Gobernador del Estado Rubén Rocha Moya.
Sin embargo, hubo también por ahí otra manifestación interesante que pasó un poco desapercibida, y esa vino por parte de la dirigente estatal de Morena, Merary Villegas Sánchez, cuando al señalar que se trabajaría de manera institucional y coordinada, invitó a los presentes a mantener la unidad partidista, ya que según dijo, “nunca se cansarán de hacer ese llamado, porque la oposición nunca duerme”. Sobre esta última aseveración, no sabemos si Merary Villegas la hizo en tono de mofa, o si en realidad así es como visualiza a la oposición, la cual si en todo caso no duerme como ella lo dijo, es quizá porque se encuentra más bien en un estado catatónico, donde simplemente permanecen inmóviles e inmutables ante lo que acontece en el país.
Habrá por supuesto quien justifique esa situación dada la apabullante sobre representación que hoy en día ostenta Morena; sin embargo, cuando se tiene voluntad, liderazgo e ingenio, así sea con una ínfima minoría, se puede lograr inducir una agenda temática e incidir con ello en la percepción social.
Debido entonces a ese escenario de pasividad que prevalece con los partidos de oposición, principalmente con el PRI y el PAN, es que existen altas posibilidades de que el Frente Cívico Nacional (FCN) se convierta, como es su objetivo, en un nuevo partido político. Para ello, es indispensable no sólo tratar de capitalizar el descontento de quienes no comulgan con la 4T, sino que se mantenga la esencia de origen como una iniciativa ciudadana, donde se evite intromisión de políticos oportunistas, desprestigiados o improvisados.
Y es que si algo queda claro, es que ningún régimen democrático puede garantizar su permanencia, si no existen los debidos contrapesos, que sean capaces de elevar la voz ya sea para defender el interés público, como para combatir aquellos excesos de poder que suelen desviar la conducta del ser humano. Ya veremos entonces si logra prender esta iniciativa del FCN, o si la gente simplemente lo ve como más de lo mismo, en donde lo único que se busca es acceder a las prerrogativas que ofrece la Ley.
EL BUEN JUEZ POR SU CASA EMPIEZA. – Prudente y necesario, aunque también un tanto cínico, es el llamado que hacen algunos grandes agricultores, como el que recientemente hizo el Presidente de la Asociación de Agricultores del Río Fuerte Sur (AARFS), César Galaviz Lugo, quien ante los bajos niveles de la presa “Huites” (Luis Donaldo Colosio) que se encuentra actualmente al 1%, lanzó un llamado urgente a la concientización social sobre el uso racional y eficiente del agua.
Nadie puede demeritar estos exhortos públicos, pero lo que tampoco hay que olvidar, es cómo el sector agrícola ha sido por siempre la actividad humana que más desperdicia el agua.
Los datos duros nos indican que el 93% del agua que existe en la entidad, es destinada a este subsector de la economía a través de concesiones a los módulos de riego, siendo lo más lamentable que de ese total, se desperdicie más del 50%.
De hecho, según cifras de la CONAGUA, Sinaloa es el estado que más agua demanda a nivel nacional, con un 11% del total, más que Sonora, Veracruz y Chihuahua, e incluso más que aquellos que tienen mayor valor de la producción primaria como Jalisco y Michoacán.
Por lo anterior es que si bien la racionalidad del vital líquido debe ser una práctica general, incluyendo por supuesto la que se destina al consumo humano (además de la industria); es fundamental que el sector agrícola ponga el ejemplo, ya que por años se ha hablado de tecnificación y rotación de cultivos, pero siguen las deficiencias en infraestructura y con una cultura que prioriza la siembra de maíz, aun y cuando desde hace tiempo las condiciones hídricas de los embalses reflejan su inviabilidad.
Ojalá y por lo pronto, en tanto se logra invertir más en tecnología infraestructura agrícolas, se concreten las gestiones del Gobierno Estatal ante la federación, a fin de que se le puedan otorgar incentivos a los productores para la siembre de cultivos alternos, y que demanden menos cantidad de agua, como el caso del frijol y garbanzo.











