“Sobre los huesos de los muertos” es una extraordinaria novela policiaca, original y diferente, que desestabiliza lo que cree uno saber y que en pocos trazos te hace pensar como otras personas. Logra el mejor viaje, el de ver las cosas con los ojos y los sentimientos de  otros. Una literatura psicológica de gran calidad y atractivo.

 

“Escribir un libro solamente para saber quién es el asesino es un desperdicio de papel y de tiempo, así que decidí poner en él [Sobre los huesos de los difuntos] los derechos de los animales y una historia de ciudadanos disidentes que se dan cuenta de que la ley es inmoral y ven hasta dónde pueden llegar diciendo no a eso». Declaró la escritora al periódico inglés “The Guardian”.

“No, no, la gente en nuestro país no tiene la capacidad de asociarse y de crear una comunidad, ni siquiera bajo la bandera de las setas Boletus. Es un país de individualistas neuróticos de los que todos y cada uno de ellos por separado cuando se encuentran en medio de los otros empiezan a dar lecciones, a criticarlos, a ofenderlos y a mostrarles su indudable superioridad. Estoy convencida de que en la República Checa es totalmente diferente. Allí la gente es capaz de discutir tranquilamente y nadie se pelea con nadie. Incluso si quisieran, no podrían, porque su lengua no sirve para pelearse.” (Pagina 144)

La novela nunca aburre porque se mueve velozmente y cambia constantemente de planos; del pensamiento de los personajes a las realidades físicas y las situaciones emocionales. Los hechos se suceden incesantemente y dan giros imprevisibles.

Existe una confrontación constante entre naturaleza y cultura, razón y locura, hombre y mujer, y sociedad e individualidad.

“A veces, cuando alguien experimenta la ira, todo parece evidente y sencillo. La ira implanta orden, nos muestra el mundo de una forma claramente resumida; con la ira recuperamos también el don de la clarividencia, tan difícil de alcanzar en otros estados.” (Página 28)

Olga Tokarczuk nació en un poblado de unos 20.000 habitantes en el oeste de Polonia, hace 57 años. Licenciada en Psicología en la Universidad de Varsovia y trabajó en una clínica de salud mental durante algún tiempo para, luego, dedicarse solo a escribir.

Hace un mes ganó el premio Nobel de literatura y declaró al periódico El País:”Vivimos en un mundo de cambios y no entendemos exactamente en qué dirección pueden derivar. Sin embargo, un centroeuropeo comprende lo terribles que pueden llegar a ser, porque vivimos en el espacio donde tuvo lugar el Holocausto. Un escritor de Europa Central tiene memoria y sabe lo que puede pasar si se permite que los Gobiernos que dividen a la gente asuman el poder. La elección que haremos el domingo será, con toda probabilidad, absoluta y civilizadora. Decidiremos si Polonia permanece en el círculo de la civilización occidental o si se separa y avanza por los caminos sinuosos del autoritarismo, o quizá de la violencia.”

“—¿Sabe usted?, a veces tengo la sensación de que vivimos en un mundo inventado por nosotros mismos. Establecemos lo que está bien y lo que no, dibujamos mapas de significados… Y después nos pasamos toda la vida luchando contra lo que hemos concebido. El problema es que cada uno de nosotros tiene su versión particular y por eso le cuesta tanto a la gente llegar a un acuerdo.” (Página 169).

El crítico polaco Tomasz Pindel sostiene, sobre la obra de Tokarczuk, que siempre aparecen mujeres y la perspectiva femenina –algo no muy extendido en la cultura polaca del siglo XX, muy dominada por los hombres–; el tema de la naturaleza, la relación de los humanos con los animales, la sensibilidad hacia otras formas de vida; una espiritualidad, pero muy lejana del catolicismo típico; y una mirada que pone en duda y cuestiona algunas convicciones y puntos de vista muy extendidos: es una autora que incomoda, de una forma muy sútil, hace ver las cosas desde otro ángulo, hace dudar.

Está afiliada al Partido Verde de Polonia.En 2015 recibió el Premio Nike por Libros de Jacob e hizo declaraciones muy controvertidas: “Nos hemos inventado la historia de una Polonia tolerante, de un país abierto que no tiene las manos manchadas de la sangre de sus minorías y, sin embargo, hicimos cosas terribles”, afirmó al recoger el máximo galardón de las letras polacas. Recibió insultos y amenazas. La llamaron “antipolaca”, aunque ella se auto describió como “patriota. El gobierno polaco la felicitó por el Nobel per varios medios de comunicación próximos al Ejecutivo criticaron que obtuviera la distinción. El periódico El Universal reportó que Hace unos días el ministro de Cultura polaco afirmó que nunca había leído un libro entero de Tokarczuk, pero tras el anuncio del Nobel se comprometió en Twitter “a retomar las lecturas aparcadas”.

“el cuerpo humano es algo inhumano. Especialmente cuando se encuentra sin vida.” (Página 11)

Las elecciones parlamentarias en Polonia se celebraron el 13 de octubre de 2019 y venció el partido en el gobierno. Fue la primera vez que una fuerza política repetía mayoría absoluta y fueron las elecciones con la participación más alta en la historia de Polonia con un 61.74%.