Una de las malas costumbres que ha ayudado a los políticos durante muchos años, en su mal hábito de buscar el poder por el poder, ha sido el saber mentir.
Saber mentir, en parte, es dar información difícil de verificar, cuando menos de manera inmediata, y que permita generar una ventaja sobre el oponente contra el que se están enfrentando las ideas.
Este mal es uno de los enemigos que Andrés Manuel López Obrador prometió desterrar, cuando menos en su andar como Presidente de México; aunque existen analistas que aseguran que en los primeros 600 días de gobierno, AMLO ha dicho 30 mil afirmaciones no verdaderas, lo que algunos convierten en mentiras, y termina siendo una mentira más.
Le desenredo el enredo. Para el Taller de Comunicación Política SPIN, entran en la misma bolsa las promesas, los compromisos, los datos sin comprobar y las falsedades. En eso no estoy de acuerdo. Cuando dan la categoría de afirmaciones no verdaderas, necesariamente tienen que ser eso, mentiras. Lo demás me parece que es manipulación con intención malsana.
Aun cuando se acuse a AMLO de mentir, su compromiso ha sido y sigue siendo No Mentir, No Robar y No Traicionar al pueblo de México, cuando menos en el discurso. Si en los hechos está fallando, habrá que comprobarlo. Lo que sí me consta, y en un momento le diré cómo, es que algunos de sus seguidores no han aprendido la lección y se arriesgan a mentir, sin saber hacerlo.
Pero el asunto de hablar de las mentiras es para tocar el tema de la elección de Hidalgo del domingo pasado, y tratar de aterrizarlo en Sinaloa.
Diversos analistas han intentado darle sentido al resultado en los 84 municipios que comprende su geografía. Todo parece indicar que 32 son los que quedarán con gobierno emanado del PRI, 5 por el PAN, 7 por el PRD, 3 por el Partido Verde, 4 por el PT, 3 de Movimiento Ciudadano, 6 de MORENA, Nueva Alianza 5, el PES 5, 6 para la coalición PAN-PRD, 5 para la alianza de MORENA-Verde-PT-PES y 2 de PODEMOS, que es un partido político local. Además de Tecozautla que ganó Joel Elías.
Aunque hay quienes han querido minimizar el triunfo del PRI, los inteligentes y capaces han reconocido que la falta de estructura partidista fue un factor decisivo en el resultado. También han resaltado el conflicto generado por la elección de la dirigencia nacional de MORENA. Además, consideran que hubo mala elección de candidatos y acuerdos en lo oscurito entre la dirigencia de MORENA y el PRI.
Lo más lamentable es el caso de un asesor de un Diputado de la LXIII Legislatura del Congreso del Estado de Sinaloa que pretendió engañar argumentando que «en Hidalgo, MORENA triunfó en la zona urbana, el PRI ganó en las rurales. Como verán, el priísmo históricamente se ha aprovechado de la necesidad y pobreza de la gente para la compra del voto. Aún así, MORENA gobernará lo equivalente al 70% de la población total en dicho Estado.»
Sin embargo, gracias a la tecnología, eso es fácil de verificar y desmentir. Resulta que, entre los 32 municipios ganados por el PRI en Hidalgo, se incluye a Pachuca, que es la capital, Mineral de Reforma, Tulancingo y Huejutla. Estos 4 son los de mayor densidad poblacional en el Estado (INEGI 2015). Por lo que no salen las cuentas de que, ganando 6 municipios, ninguno de los 4 más poblados, incluyan al 70% de la población. Para gobernar esa cantidad de ciudadanos en 6 municipios, a fuerza tendrían que haber ganado alguno de los más poblados, si no es que todos.
Por eso le digo que es mejor no mentir, pero si va a mentir, hay que saber hacerlo. Algo que este morenista de plano no domina.
En esta elección del fin de semana pasado, la participación volvió a su medida tradicional. No la mejor, no buena, pero común. Recuerde que en la votación del 2018 salieron a sufragar quienes nunca lo habían hecho. En Hidalgo la participación ciudadana del 2018 alcanzó el 65.27%, en este 2020 regresó al 48.96%.
Tomando todo lo anterior como ejemplo, y trayéndolo a Sinaloa, veo lo siguiente. Si la culpa de la derrota de MORENA, o la victoria del PRI, es la falta de estructura de MORENA en Hidalgo ¿En dónde está la estructura en Sinaloa?
Si lo sucedido es reflejo del conflicto nacional ¿No andan igual los morenistas sinaloenses?
Si el problema fue la mala elección de candidatos ¿A poco los que ganaron el 2018 por MORENA o por «Juntos Haremos Historia» en Sinaloa son lo mejorcito? Salvo las conocidas excepciones.
Si la falla pudiera darse por acuerdos en los oscurito entre la dirigencia de MORENA y el PRI ¿Puede usted afirmar que eso no está sucediendo en el Congreso local?
Añádale a los desencantados, los que de nuevo dejarán de participar en la votación, que los números de participación ciudadana vuelvan a su cauce tradicional. Si los analistas están en lo cierto y esas son las razones de la derrota de MORENA, o la victoria del PRI en Hidalgo, aguas MORENA, no se pueden dar el lujo de cometer ninguno de esos errores, algunos ya casi sin reversa, como el de la estructura.
Les queda muy poco tiempo para poner remedio o disminuir los efectos de los diversos factores arriba mencionados. Algunos se podrán esquivar mediante alianzas, la correcta elección de candidatos, la buena labor y el esfuerzo de los verdaderos morenistas. Dejando a un lado a los simuladores que solo recibieron el beneficio de los que gastaron la suela y se ganaron el espacio con el sudor de su frente. Eso creo yo.











