La intención de abarcar todo siempre termina en apretar poco. Eso parece indicar el refrán que todos conocemos y que aplica muy bien en el caso del patrón del Congreso de Sinaloa.
Para ser claro le traigo a colación 2 situaciones que dan luz en cuanto a lo que está sucediendo y no solo queda como evidencia del mal manejo de parte del presidente de la JUCOPO, también de los hilos que se le están escapando de las manos y lo que es un secreto a voces en su relación con el resto de la Legislatura, incluso los integrantes de su bancada.
En la sesión del martes 20 de junio próximo pasado, el Diputado del PAS, Gene Bojórquez, desde la tribuna, interpeló a mi querido Diputado Feliciano Castro reclamándole lo que, de no haber una tiranía absoluta, le deberían exigir sus compañeros morenistas.
Clara y directamente lo cuestionó sobre la falsa libertad de expresión para los legisladores, incluso le dijo “aquí usted no manda, aquí el pleno es el que manda”, señalando la forma como se conduce el “señor autoritario” presidente de la Junta de Coordinación Política, Feliciano Castro.
Le mencionó los nombres de varios de los morenistas que han tenido 2 años en los que ni nos acordamos de ellos, y pobres que se atrevan a pretender sacar la cabeza. Además de los del PRI, la del PAN, MC, PT y los “sin partido”.
Le restregó en la cara que en la LXIV Legislatura “se aplica la ley según convenga, usando las prácticas parlamentarias cuando se quiere, y cuando no, se utiliza la ley”.
Afirmó que más de la mitad de la bancada morenista no lo sigue y están desesperados por que alguien más tome la coordinación.
El segundo momento incómodo para mi querido Diputado del distrito 13, pero muy aleccionador, ocurrió este martes 27 de junio.
Un grupo de manifestantes acudió al Congreso y «obligaron» un receso de la sesión, a causa de las silbatinas, y en particular, los gritos de «mentirosos» dirigidos a los Diputados de Morena.
Mun-Ra el inmortal eligió volver a su sarcófago y, de esa forma, esconderse de esta parte del «pueblo bueno y sabio» que optó por gritarles algunas linduras.
Quien enfrentó a los manifestantes, con las faldas bien puestas, fue la Diputada Victoria Sánchez.
Lamentablemente la bronca no era con ella, querían hablar «con el que manda en el Congreso».
Lo que queda claro es que «el pueblo bueno y sabio» ya se dio cuenta que o es con el hijo de Chabelo o con nadie.
Además, ahora les gritan lo mismo que ellos decían de los que se fueron: mentirosos, nos quedaron mal, se lo vamos a recordar en las urnas.
Que bonitos se veían los Diputados morenistas huyendo de la «chairiza».
Es necesario que esta Legislatura tenga rumbo. Ya perdieron 2 años envueltos en chismes, escándalos y haciendo el ridículo. Ojalá corrijan con el poco tiempo que les queda, empezando por hacer los cambios necesarios en las posiciones que ocupan aquellos de quienes ya no esperamos nada bueno, aun con la banda tocando. Eso creo yo.











