Mucho se ha criticado a quienes el pasado 30 de abril se olvidaron de la pandemia y salieron a comprar el “esencial” pastel y la “infaltable” pizza para celebrar el día del niño. Se les ha llamado de todo, irresponsables, burros, ignorantes, y una larga lista de etcéteras.

Esta demostración de parte de nuestros queridos sinaloenses, ya que por lo menos también incluye a navolatenses y ahomenses, provocó reacciones de parte de los Gobiernos de Culiacán y Navolato, de los Diputados del Congreso del Estado de Sinaloa, de la Secretaría de Salud Estatal, y hasta del Gobernador que anunció continuará la ley seca, por aquello del 10 de mayo.

En uno de los videos que se publicaron en las redes sociales se escucha la expresión, “Es increíble cómo Culiacán se hartó de estar encerrado y agarró de pretexto un 30 de abril para salir a la calle”.

Le confieso que todo el día, aunque me bañé y aliste temprano, ando “modorro”, con todo y ruedas de prensa virtuales, pierdo la noción de los días y de la hora, más con el cambio de horario y de clima, lo que implica que oscurezca más tarde.

Al parecer, muchos padres se están “hartando” de dar clases y hacer tareas con los hijos. Pero no es el hacerlo lo que les molesta, es que muchos nunca lo han hecho y ahora no queda de otra. Me parece que si la relación entre los estudiantes y la escuela estuviera centrada en la familia, y no en el aula, no sería “tan trágica” la situación actual. Con todo lo que las necesidades laborales de las madres implica y que es una discusión aparte, en la que las mamás son las menos culpables.

También hay que recordar que la habilidad y herramientas para enseñar se aprenden en las escuelas para maestros; la mayoría de los padres podrían no ser o no sentirse capaces de asumir esta responsabilidad que les cayó de una, acudiendo a lo que se acostumbra tener en festejos, como el del 30 de abril, para sentir que cumplen de mejor manera.

Por supuesto está el elemento de la falta de creatividad. Hay quienes, de forma natural, tienen más ideas de las necesarias. Pueden hacer “magia con el aire” y se les ocurren mil y una formas, no solo de enseñar, también de entretener, educar, cultivar el interés y atraer la atención de sus hijos. Pero, hasta el 23 de marzo del 2020, nunca habían cargado con la responsabilidad de resolver con lo que tienen en casa.

Un grupo muy “especial” es el de los que no creen en la pandemia. Yo consideraba que eran pocos pero, “Son puras mentiras” es una expresión que he escuchado en muchas ocasiones las últimas 7 semanas. Por supuesto hay quienes se limitan a eso pero, hay otros que acusan la existencia de un complot mundial; el control del capital, la red 5G y otros que no recuerdo en este momento.

En cuanto a las empresas que fueron el centro de este incidente ¿Qué tan culpables son? Nadie va a renunciar, menos en la actual situación económica, a recuperar parte de lo perdido. Habrá que analizar hasta dónde son responsables los negocios ¿A partir de que los clientes entran en la sucursal? ¿Deben vigilar cuántos están afuera esperando? ¿Tiene que tomar medidas de si están protegidos o no los clientes que hacen fila en la calle o la banqueta? ¿Son responsables de obligar  a los clientes a conservar la “sana distancia”?

¿En qué momento empieza o termina la responsabilidad del empresario y comienza el de la autoridad municipal, estatal o federal? ¿Se tomarán medidas en contra de los negocios que se vieron involucrados en esta desatención sanitaria?

Las empresas implicadas ya están sufriendo las consecuencias en Navolato, están cerradas por órdenes del Ayuntamiento ¿Pasará lo mismo en Culiacán?

Lo que ya es un hecho, cuando menos en lo publicado por el Gobierno de Culiacán, y firmado por el Presidente Jesús Estrada Ferreiro, es que los panteones y florerías estarán cerrados del 9 al 11 de mayo.

Volviendo a las críticas ciudadanas, una de las publicaciones que más ha llamado la atención es un video, con una serie de propuestas que lo acompañan, publicado por el buen amigo Miguel Sánchez. Él propone, ante el hecho de que no todos siguen los cuidados que se deben tener para protegernos unos a otros, y las circunstancias de riesgo que viven los médicos; que quienes sean sorprendidos en reuniones sociales, así como aquellos que no acaten las recomendaciones para protegerse y proteger a los demás, se ingresen a una lista de:

  • Renuncio a mi derecho de cualquier tipo de atención médica
  • A una cama en un hospital público o privado
  • A que me vendan o suministren medicinas para salvar mi vida o recuperar la salud
  • A un respirador artificial

Con la molestia que muchos sentimos por lo sucedido el pasado 30 de abril, quizá creamos que esto es posible, sin embargo, los derechos humanos son irrenunciables, eso incluye el derecho a la vida; la Constitución de nuestro país reconoce como derecho el acceso a la salud, y el primero de los derechos generales de los pacientes es recibir atención médica adecuada. Lo que echa abajo esta propuesta.

Por otro lado, algo que me sorprendió fue la despreocupación de la policía municipal, estatal, la guardia nacional y el ejército. Les pasó de noche ¿Para ellos no habrá sanciones? ¿Qué hubiera pasado si la autoridad impone la emergencia sanitaria? ¿Nos estaríamos quejando de uso excesivo de la fuerza?

Demasiadas preguntas y muy pocas respuestas las que han dado el Gobernador, el Gobierno Federal, incluido la Guardia Nacional y el Ejército, además del Ayuntamiento de Culiacán.

Como dijo uno de los que grabaron uno de los videos que mostraron  nuestra “solidaridad” con nuestros niños, “Dios nos cuide del contagio que va a haber en quince días, Susana Distancia desapareció de Culiacán… Dios nos cuide y ampare en quince días cuando el brote llegue y el sistema de salud colapse”. Eso creo yo.

P.D. No hay que dejar de reconocer y felicitar a Muchas familias que sí se quedaron en casa y celebraron de manera sencilla, económica, y muy probablemente más divertida. Lo que sí es indiscutible, más segura.