Es muy fácil encontrar a quienes se autonombran seguidores de Andrés Manuel López Obrador y fieles representantes de la Cuarta Transformación pero, es más fácil descubrir a quienes toman lo que les conviene de las declaraciones de AMLO y lo manipulan para hacer creer que realmente entienden la forma de pensar del líder y la ideología del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA).
No siendo parte del movimiento y estando en desacuerdo con varias de las ideas de Andrés Manuel, no me considero un experto en el tema, ni perito traductor pero, haré algunas reflexiones de lo que considero son contradicciones claras de quienes se rasgan las vestiduras defendiendo al Presidente, al mismo tiempo que hacen lo contrario y piensan lo opuesto a lo que AMLO declara.
El primer tema es la religiosidad de AMLO contra el ateísmo de los falsos morenistas. Ateos que incluso lo presumen como elemento inseparable de la 4T.
Normalmente, en una República laica, con un Estado laico, como es el mexicano, a nadie le deberían importar las creencias personales de sus dirigentes. Éstas tendrían que ser irrelevantes, para efectos de la gestión pública. Pero estos no son tiempos normales. Tenemos un Presidente electo que dice ser cristiano y seguidor fiel de las enseñanzas y del ejemplo de Jesús de Nazaret que vino a la Tierra para sacrificarse y redimir nuestros pecados. Su campaña, por la misma razón, estuvo plagada de referencias religiosas.
Aún cuando las creencias religiosas son algo personal y que no nos debiera importar cuál es la que profesa el Presidente López Obrador, él ha introducido lo religioso como un factor político.
Nuestro gobernante nacional no se limita a eso sino que va más allá al intervenir de actos de ideologías ancestrales. En este escenario, el Ejecutivo Federal no solamente participa del discurso religioso, sino también de las estructuras religiosas. La religión acompaña todo el tiempo a López Obrador, seguro usted ha escuchado y visto cuando afirma que siempre tiene en su cartera la imagen de la Virgen de Guadalupe y un Sagrado Corazón de Jesús para protegerse de sus enemigos, que fue la fórmula que de inicio dio para vencer al COVID-19 ¿Recuerda el «Detente»?
Desde la campaña presidencial de 2012 se declaró abiertamente cristiano y no esconde que es seguidor de la vida y obra de Cristo.
El pasado jueves 27 de junio de 2019, López Obrador dio su definición de Estado laico: “Es muy importante definir qué es el Estado laico. En esencia es que no haya una religión oficial o predilecta, que el Estado no tenga preferencias por ninguna religión y que se respete la libertad de creer o de no creer”.
¿Así o con manzanitas?
El otro asunto es el de los impuestos. Los dos temas principales es que todos paguemos impuestos, hablando de quienes se valían de diversas «fórmulas» para evadir el pago de miles de millones de pesos, además de la recaudación generada por los ajustes necesarios, de acuerdo a la inflación. Estos son dos argumentos que desde un principio ha sostenido el Presidente pero sus supuestos seguidores se niegan a aceptar.
No estoy diciendo que estoy a favor del alza a los impuestos, ni siquiera el ajuste inflacionario, lo que argumento es que AMLO lo ha afirmado y los falsos morenistas actúan en sentido contrario.
Este martes el Presidente, Andrés Manuel López Obrador, dijo que se han recaudado, en lo que va del año, más de 100 mil millones de pesos en impuestos que adeudaban grandes empresas. De enero a agosto, el SAT recaudó 154 mil 957 millones de pesos en impuestos pagados por extensas compañías.
Al contrario de lo que está sucediendo a nivel federal, la mayoría morenista del Congreso del Estado de Sinaloa no quiere hacer el ajuste inflacionario en el impuesto predial, que es vital para el funcionamiento de los municipios, ni quieren que se regularice el cobro del mismo impuesto para que los campos de golf dejen de evadir su responsabilidad fiscal.
¿Cuál será el compromiso que tienen nuestros Diputados de la 4T con los propietarios de los campos de golf? ¿De cuándo a acá? Espero que la pregunta no sea DE CUÁNTO A ACÁ.
Pues mientras Andrés Manuel lucha porque nadie evada el pago de impuestos, y se actualice la carga impositiva de acuerdo a la inflación, en Sinaloa reman en sentido contrario.
Por otro lado, AMLO descarta hablar de temas como el matrimonio igualitario, la adopción por parte de personas del mismo sexo y el aborto, se limita a repetir que su gobierno respetará la legislación y las resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Sus respuestas giran en torno al respeto de los derechos humanos pero, un claro y definitivo sí apoyo o estoy de acuerdo, no lo escucharán ¿Por qué? Porque esa forma de pensar surge y pertenece al individualismo neoliberal, es ideología que no comparte López Obrador.
Son los falsos morenistas los que defienden esa forma de pensar, los que se autonombran seguidores de Andrés Manuel, sin entender el pensamiento en el que la familia es lo primero, y ésta constituyendo una sociedad con principios morales basados en el cristianismo.
Son los que llegaron después, los que no se formaron con la ideología fundacional, los que han tomado por asalto al movimiento-partido, aquellos a los que se necesitó para lograr la presidencia pero se quedaron con las posiciones y el poder.
Es a ellos a los que López Obrador les dijo, a causa del conflicto interno por la sucesión en MORENA, que no se deben “confundir, porque es el pueblo el que manda y decide y se le debe respetar. Al carajo con el oportunismo, hay mucho pueblo para tan poco dirigente, con todo respeto, porque no hay dirección, hay un desbarajuste”; y lo remachó diciéndoles que ojalá y los dirigentes estén a la altura del pueblo. “Lo digo para que no estén pensando que son indispensables, insustituibles; afortunadamente MORENA es pueblo”. Esos son los morenistas anti AMLO. Eso creo yo.











