Si usted se atreve a cuestionar la obediencia domestica y cotidiana, debe leer la novela “La mujer que mira” del italiano Alberto Moravia.

Moravia se concentra directamente sobre la crítica del sistema de valores del mundo burgués. Subraya esas superposiciones innaturales que condicionan el ser moral e intelectual del hombre contemporáneo. Ese fue su tema.

Moravia se ocupa de evidenciar los juegos de canibalismo interpersonal para, llegar a una teoría implícita del hombre burgués, situado entre la hipocresía y el conformismo, dedicado al egoísmo engullidor.

Este juego de conductas lo expresó mediante metáforas sexuales, concibiendo el sexo como un instrumento de conocer. Entre el canibalismo y la gastronomía, la conducta sexual de los personajes de Moravia es un trasunto de la cultura del desamor.

 

Indiferencia, vacío moral, aburrimiento, incomunicabilidad son las actitudes morales que definen al mundo descrito en esta novela.

En la literatura de Moravia el sexo era la metáfora de la anexión y también representa la máxima afirmación de la vida, entre la nostalgia de la pureza y la utopía del paraíso.

 Alberto Moravia nació en Roma el 28 de noviembre de 1907 y murió el 26 de septiembre de 1990

“Don Juan no es un coleccionista, sino un hombre de poder.
Mi padre me observa un instante, sin duda para averiguar si aún sigo refiriéndome a él; luego me pregunta:
—¿En qué sentido?
—Pues en su sentido más simple y directo, aquel que nos lleva a buscar una confirmación de nuestra propia existencia en el dominio sobre los demás, y en el caso de Don Juan, sobre las demás.”

Pasaje de
El hombre que mira
Alberto Moravia