Ayer, en Culiacán, se realizó una reunión que pudo marcar el cambio de rumbo, para bien, del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en Sinaloa. Se reunieron los Diputados Federales, Locales y Presidentes Municipales y hasta allí la historia era alentadora para sus seguidores.
La primera impresión que me causó el conocer de dicha reunión fue considerar la posibilidad de que ese partido ya no siguiera tan partido. Es decir, que se pusieran de acuerdo en que la libertad de disentir está fuera de discusión, pero también fuera de los escenarios públicos.
Sin embargo, ni bien habían empezado, y ya rolaba una publicación poniendo en duda la bondad de este encuentro.
La información fue compartida a un compañero periodista que supo aprovecharla. Por el estilo del reportero, el cual no está a discusión y es muy respetable, se generó un ambiente de desagrado y los comentarios de quién fue el regañado, o alineado, no se dejaron esperar.
Al parecer no se ha comprendido que lo único que se está haciendo es escupir hacia arriba. Cada nota, video, audio o publicación que se hace en contra de alguno de los morenistas, es contra todos.
Hay que tener enanismo mental y político para creer que golpeando a uno se fortalece otro y queda bien. Se les olvida que no todo México, menos todo Sinaloa, es 4to. transformacionista.
En lo personal me genera decepción por el movimiento en general, imagínese qué pienso sobre el responsable de las filtraciones. Repito, no contra el periodista, le sirvieron carnita, la aprovechó.
Al preguntarle a un pequeño grupo de legisladoras, conformado por una federal y cuatro locales, por el ambiente hostil generado alrededor de esa reunión, debido a una filtración con, desde mi punto de vista, malas intenciones; la respuesta fue minimizar el hecho y considerar que no hay división, que están unidos y que es sólo la opinión de una persona.
No me parece que se deba quedar en un “no pasa nada”.
Entre las confusiones que generan los cambios diarios de opinión, que ya no entran en la característica de lo que “es de sabios”, las medidas extremas que eliminan de golpe y porrazo el apoyo a programas importantes y necesarios, cuando se pudo haber hecho lo mismo pero bien; y los ataques internos expuestos al exterior, no sólo generan molestia, sino también decepción. Eso creo yo.











