En una alianza en la que quedó establecido que el candidato del PRI sería el que finalmente encabezara la coalición, el Senador Mario Zamora Gastélum ha sido presentado y registrado ante la instancia electoral tricolor para buscar la gubernatura de Sinaloa por el PRI-PAN-PRD.

Se argumentó que el elegido tendría que ser un priísta-priísta y, cuando menos en afiliación y familia, lo es de origen, tradición y trayectoria.

El escenario no es alentador para el representante de «Va X Sinaloa» en la búsqueda del tercer piso del palacio de gobierno. Aún con posibles variantes que complicarían, facilitarían, o incluso, harían casi imposible un triunfo, Zamora Gastélum no parece acobardarse.

Su nombramiento se dio en medio de una gran cantidad de nombres y rumores. Que si se resolvió o no en casa del Gobernador Quirino Ordaz, que si la estructura del PRI prefería a Chuy Valdez, que si serían tres los precandidatos inscritos para hacerla más cansada con rumbo al registro final ante la instancia electoral.

Teniendo enfrente el proceso de elección constitucional más difícil para el PRI en Sinaloa, recuerde que el resultado del 2018 fue sorpresa mayúscula; imagino a los aspirantes parados frente al «Gober» y escucharlo decir: «Va a estar muy cañón ganar ¿Quién se avienta? Les aclaro que el que se anime va con mucho riesgo y solo. Yo no me voy a meter. Que conste».

Me parece ver a Mario Zamora decidiendo, con lo entrón que es, «yo me la juego, con usted o sin usted, nomás denme chanza».

Sabemos que el Senador llegó al Congreso de la Unión como el mejor perdedor, como primera minoría, como premio de consolación, pero llegó. No hizo un gran papel. Incluso fue motivo de risa y burla con algunas de sus puntadas, como cuando pidió «honestidad valiente» para que se aprobara el consumo de alcohol en horario laboral.

Tampoco es de sangre ligera, es, en términos chairos, muy fifí, no le queda pretenderse parte del pueblo, ni querer hablar como clase media, nunca lo ha sido, pero tiene que intentarlo.

En el año 2016, la Comisión Nacional de Justicia Partidaria del PRI, determinó suspender de manera indefinida a Mario Zamora como militante del tricolor, siendo funcionario de SEDESOL, por denuncia en la que lo acusaban de traicionar al PRI haciendo campaña sucia en el proceso electoral en contra de candidatos en Ahome. Incluso ya está circulando, de nuevo, un audio de esa época.

Tendrá enfrente a adversarios de muy buen calado. De entrada, enfrentará a Héctor Melesio Cuén, Rubén Rocha Moya y Sergio Torres Félix, ya está de pensarse. Pero imagine que se concrete la candidatura común PAS-MORENA-Verde-PT-Trébol, y entonces sí, que se haga pocas ilusiones. Se puede, sí, pero va a tener que sudar mucho la camiseta.

Ante esas desventajas, se presentan su trayectoria en la administración pública, su experiencia en la Legislatura LIX local y el Senado, su preparación académica con posgrado en desarrollo económico, su gran agilidad mental y de oratoria, una elección distinta a la del 2018, con simpatizantes decepcionados de un MORENA dividido, empleitado y en desbandada.

Si Mario Zamora logra consolidar la alianza PRI-PAN-PRD, rodearse de candidatos rentables a los diferentes puestos que estarán en juego, convencer a los priístas-priístas de que él también lo es y entrar en el gusto de los sinaloenses indecisos; pudiera dar la sorpresa en un Sinaloa en el que, tradicionalmente, la victoria del PRI era todo menos eso, una sorpresa. Eso creo yo.