Como era de esperarse, la cercanía del proceso electoral 2021, que ya inició formalmente a nivel federal, está generando luchas internas, roces de grupos, desacreditaciones y la llegada de quienes buscan colocar su nombre en las boletas. Temas para discutir en próximas columnas.

El asunto al que me referiré en esta ocasión es solamente a los nombres que rondan en el ambiente, las redes y las entrevistas. Especialmente de MORENA, que algunos suponen será nuevamente el partido que resultará con mayor número de sufragios a favor.

A diferencia de pasadas elecciones en las que era fácil inclinarse por la idea de que el partido del Presidente de México en turno llevaría mano en las preferencias de los votantes, o cuando menos contaría con la «maquinaria» suficiente para tener un resultado aceptable; el proceso 20-21 se da en una situación atípica.

No solo se inicia en medio de una pandemia que por sí sola cambia las reglas del juego. Particularmente con las últimas declaraciones de la Directora Científica de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Soumya Swaminathan, de que la «vieja normalidad» se estará alcanzando hasta el 2022, cuando el 70% de la población mundial sea inmune. Por lo que las estrategias de campaña tendrán que ser distintas y el proceso mismo necesitará ser ajustado a la «nueva normalidad».

También hay que considerar, con acento en la figura de Andrés Manuel López Obrador y varios de los políticos sinaloenses, que los funcionarios públicos de mayor relevancia, y que llegaron con la bandera de MORENA, están haciendo lo posible por perder el próximo año, junto con la falta de estructura formal de MORENA en Sinaloa.

En esta mezcla de la actuación de los que por el momento ocupan puestos de elección popular o son funcionarios de los distintos niveles de gobierno, el nombramiento de la dirigencia nacional de MORENA y el proceso electoral 2021; se escuchan voces, muchas voces, afirmando que en el 2018 se «colaron» los que están haciendo daño y que para el 21 será diferente. Incluso hay quienes afirman, y quienes exigen, que no suceda lo mismo, que para la elección intermedia del sexenio de la 4T, sean «verdaderos» morenistas los que compitan por sus siglas.

En nuestro Estado hay varios que han levantado la mano, o la han levantado por ellos, para buscar la gubernatura, algunos desde el 1 de julio del 2018. Pero ya sabe usted que esos adelantados son los que casi nunca llegan. Indistintamente de que aún no se puede asegurar si será hombre o mujer quien busque las preferencias de los morenistas para ocupar la oficina principal del tercer piso del Palacio de Gobierno, permítame darle algunos nombres en caso de que se defina que sea un varón.

El primero que fue mencionado es el Senador Rubén Rocha Moya. Una persona inteligente, capaz, con gran convocatoria pero muchos desencuentros al interior del mismo movimiento. En particular tiene que enfrentar a los que se autodenominan como los fundadores de  MORENA y que abiertamente han hecho público su desacuerdo con que el ex asesor de los gobernadores del PRI sea el abanderado tinto.

Con todas las ventajas que su personalidad y capacidad le dan, habrá que descubrir si los militantes y simpatizantes del Movimiento de Regeneración le encuentran a Rocha Moya más cercanía con Andrés Manuel que con Aguilar Padilla, MALOVA y Quirino Ordaz.

El caso de Gerardo Vargas Landeros es interesante ya que él mismo se destapó y como ha afirmado desde el primer momento, nunca ha negado su aspiración, que siempre ha sido llegar a gobernar Sinaloa, y lo quiere hacer por MORENA. Además de que se ha manifestado firme en ser parte de la Cuarta Transformación, al mismo tiempo de pintar su raya ante los personajes que han gobernado bajo las siglas del PRI, o disfrazados del PAN.

Nadie puede negar la cantidad de seguidores, la influencia política y la experiencia de Gerardo Vargas. Además de la estructura y la capacidad económica. Recuerde que en especial MORENA no aporta para las campañas. Cada quien se tiene que valer de sus propios recursos humanos y financieros.

Raúl Inzunza Dagnino, ex presidente municipal de Guasave, ya alzó la voz para ser el abanderado tinto al Gobierno de Sinaloa. Lo más interesante es la información que él mismo ha compartido de su cercanía con López Obrador desde el año 2004. Incluso ya fue candidato a Senador suplente acompañando a la primera candidatura de AMLO por la Presidencia de la República. Este dato de relación política por cerca de 16 años puede ser lo que mueva la balanza.

Otros dos personajes que no se pueden dejar de mencionar son el Químico Luis Guillermo Benítez Torres y el Lic. Jesús Estrada Ferreiro. Ambos Presidentes Municipales en funciones que llegaron por «Juntos Haremos Historia», envueltos en un sin número de polémicas y desencuentros. Acusados de traición por una fracción de morenistas que han generado un ambiente de enfrentamiento entre ellos, no manifestado abiertamente ni por el Químico ni por Ferreiro pero, sí por sus seguidores u opositores.

Ante la incertidumbre de si será hombre o mujer quien abandere a MORENA en la búsqueda de la gubernatura de Sinaloa, estos son los nombres que están haciendo ruido desde el lado masculino. Seguramente se escucharán más y lo tendrán que hacer conscientes de todas las carencias que tiene el movimiento en nuestro Estado, la mala actuación y el desencanto que han generado varios de los que los representan en las distintas trincheras de la función pública, las pugnas internas, la falta de disciplina, los grupos y necedades políticas manifestadas en estos dos años; aunado a lo que verdaderamente necesita Sinaloa y en lo que hasta el momento se han quedado muy cortos. Eso creo yo.

P.D. Gran ridículo hizo AMLO con la no rifa del avión. Y dicen que podría hacer el mismo circo nuevamente.