Un debut de ensueño que será parte de la historia del deporte adaptado en México, es lo que logró el para taekwondoín sinaloense, Juan Diego García López, al colgarse la medalla de oro en la división de los -75kg, categoría K44 en sus primeros Juegos Paralímpicos Tokio 2020.
A sus 18 años el de Costa Rica, Culiacán hizo una proeza al darle a México la séptima medalla de oro, y convertirse en el primer medallista mexicano en para taekwondo, disciplina que hizo su debut en Tokio 2020. Además de darle a Sinaloa la tercera medalla en Juegos Paralímpicos, después de las conseguidas por Rosa María Guerrero en días pasados y la de Benjamín González en Londres 2012.
“Fue un trabajo duro, sabíamos que no iba a estar nada fácil estar en unos Juegos Paralímpicos, ya estando en el camino no me quedó nada más que enfocarme, no solamente a venir a pasear, yo quería hacer historia”, declaró el campeón paralímpico.
“Y ahora el ser el primer mexicano en ser campeón en la modalidad de para taekwondo me enorgullece bastante, espero que muchas personas que me estuvieron viendo que sigan mi camino, yo voy a seguir dando la cara por México, poniéndola en lo más alto en las siguientes competencias. Y porque no en otros Juegos Paralímpicos”.
“El llegar a una corta edad llegó con más ganas, con más energía, creo que le saqué provecho a hacer lo que más me gusta, me dejé guiar por Dios y por todo el trabajo que hemos estado trabajando yo y todo mi cuerpo multidisciplinario”.
La también sinaloense y triple medallista olímpica, María del Rosario Espinoza, fue parte de este camino para Juan Diego, “Tuve mucho acercamiento con María Espinoza quien fue una de las que me empujó a dar el máximo, ella me cantaba sus experiencias, pero la verdad que no hay como vivirlas uno mismo. Voy a vivir para contarlo, eso quería que no me contaran de cómo era esto, sino yo también vivirlo”, externó.
En el 2017 inició el sueño paralímpico para el ahora campeón, algo con lo que soñaba y quería vivirlo y que nadie se lo contara. Fue en ese año que llega a México el para taekwondo, fue la puerta que se abrió para el más chico de la familia García López.











