Fernando Escalante Gonsalvo escribe este excelente libro. Leerlo le permitirá que no le vendan como anti neoliberal lo que no es y viceversa. Le ayudará a que usted, éticamente, ponga la etiqueta a quien deba ponérsela.
A todos nos sirve que al hablar de neoliberalismo sepamos de lo que estamos hablando.
A continuación, gloso el libro para que se anime a leerlo.
“En los cuarenta años del cambio de siglo, entre 1975 y 2015, el mundo se transformó por completo, hasta volverse casi irreconocible: con otra economía, otra moral, otra idea de la política y de la naturaleza humana. El proceso venía de lejos, pero en realidad nada lo había anunciado. Las esperanzas de 1970 desaparecieron sin dejar ni rastro. Incluso el lenguaje de 1970 desapareció, sustituido por otro, que entonces hubiera sido casi ininteligible. Esta es la historia de ese cambio.”
“El neoliberalismo es en primer lugar, y sobre todo, un programa intelectual, es decir, un conjunto de ideas cuya trama básica es compartida por economistas, filósofos, sociólogos, juristas, a los que no es difícil identificar. Se podría hacer una lista de nombres: Friedrich Hayek, Milton Friedman, Louis Rougier, Wilhelm Röpke, Gary Becker, Bruno Leoni, Hernando de Soto, pero no hace falta. Tienen algunas ideas comunes, también desacuerdos, a veces importantes; en lo más elemental, los identifica el propósito de restaurar el liberalismo, amenazado por las tendencias colectivistas del siglo veinte. Ninguno de ellos diría otra cosa.”
“Y pocas veces, acaso nunca, una ideología ha conseguido imponerse de modo tan completo: no es sólo que se hayan adoptado en todo el mundo determinadas políticas económicas, financieras, sino que se ha popularizado la idea de la Naturaleza Humana en que se inspiran, y con ella una manera de entender el orden social, una moral, un abanico amplísimo de políticas públicas.”
“En primer lugar se caracteriza porque es muy diferente del liberalismo clásico, del siglo XIX. De hecho, ya lo veremos con más detenimiento, el neoliberalismo es en buena medida producto de una crítica del liberalismo clásico.”
“Un segundo punto en común: la idea de que el mercado es fundamentalmente un mecanismo para procesar información, que mediante el sistema de precios permite saber qué quieren los consumidores, qué se puede producir, cuánto cuesta producirlo. De hecho, el mercado ofrece la única posibilidad real para procesar toda esa información, y por eso ofrece la única solución eficiente para los problemas económicos, y la mejor opción, la única realista para alcanzar el bienestar. La competencia es lo que permite que los precios se ajusten automáticamente, y a la vez garantiza que se hará el mejor uso posible de los recursos. No hay mejor alternativa.”
“Otra idea más acompaña al programa neoliberal en todas sus versiones: la idea de la superioridad técnica, moral, lógica, de lo privado sobre lo público.”
“Es posible poner una fecha concreta en el acta de nacimiento. Entre el 26 y el 30 de agosto de 1938, convocada por Louis Rougier, se reunió en París una conferencia internacional con motivo de la publicación de la versión francesa del libro de Walter Lippmann, The Good Society. Asistieron 84 personas. Entre los asistentes, los franceses Jacques Rueff, Louis Boudin, Raymond Aron, Ernest Mercier; los alemanes Wilhelm Röpke, Alexander Rüstow; también Friedrich Hayek y Ludwig von Mises, austriacos, el español José Castillejos, los estadounidenses Bruce Hopper y Walter Lippmann. En la reunión, que se conocerá en adelante como el Coloquio Lippmann, se buscaba establecer una nueva agenda para el liberalismo. El “motivo básico no admitía dudas, se trataba de la defensa del mercado, del mecanismo de precios como única forma eficiente de organización de la economía, y la única compatible con la libertad individual, pero también, con la misma energía, se trataba de la defensa del Estado de Derecho: leyes estables, principios generales, inalterables, y un sistema representativo. En las conclusiones también se admitía, como parte de una solución de compromiso, que podía ser necesario aunque fuese de modo transitorio algún sistema de seguridad social con financiamiento público.”
“La idea estaba ya, más o menos elaborada, en la obra de Mises. Conduce a uno de los temas más interesantes del pensamiento de Hayek, también de los más polémicos. El argumento técnico sobre los precios como sistema de información se amplía, se transforma, se convierte en un argumento general sobre las decisiones colectivas, y finalmente en un argumento sobre el orden, la naturaleza, la evolución y las sociedades humanas, donde el mercado viene a ser sólo un caso específico de una clase mayor, la de los órdenes espontáneos.
La explicación puede enunciarse en términos bastante simples. Existen dos tipos de órdenes: creados y espontáneos. Los órdenes creados, artificiales, son producto de un diseño humano consciente, deliberado, son siempre sencillos, concretos, y obedecen a un propósito determinado. Así, por ejemplo, una fábrica o una escuela, un ejército. Los órdenes espontáneos, en cambio, son producto impensado de la interacción, no tienen ningún diseño, no han sido pensados de antemano, no obedecen a propósito alguno, sencillamente resultan de la coordinación espontánea de los individuos —tal como sucede en el mercado.”
“si no hay un propósito, ninguna finalidad deliberada, consciente, susceptible de ser razonada, entonces no está claro qué significa que un orden sea “eficiente”. Porque la eficiencia es un término relativo. El mercado coordina conductas, se reproduce como orden, asigna recursos de una manera u otra, pero nada dice que eso sea necesariamente bueno, o deseable. Y de hecho, ese orden, aunque sea eficaz en esos términos, aunque pueda ser casi natural, o natural, produce desempleados, produce pobres, produce hambre —y es difícil sostener que sea eficiente en términos humanos un orden en que hay gente que se muere de hambre, cuando sobra comida. Sabemos que Hayek diría que cualquier otro orden produciría más pobreza, más hambre. Pero esa es sólo una hipótesis contrafáctica.”
“El mercado no es ni natural ni espontáneo, ni siquiera muy viejo. Necesita, para funcionar tal como lo conocemos, la prohibición de la esclavitud para empezar. Y eso es de hace unas cuantas décadas, apenas algo más de un siglo. Necesita muchas otras leyes, instituciones, autoridades. O sea, que el orden espontáneo del mercado ha sido creado también, aunque su evolución sea azarosa, aunque no implique una disciplina mecánica ni instrucciones concretas.”
“el mercado se ha convertido en la metáfora básica para interpretar la vida humana, y esa es una de las claves de este nuevo mundo.”
“El consenso keynesiano de los años cincuenta y sesenta tenía el propósito central de proteger a la mayoría de las fluctuaciones más graves del mercado. Esto mediante una red de protección, gasto social, la provisión de bienes públicos, empezando por la salud, y una política contra-cíclica para mantener el nivel de empleo”
“Los setenta fueron la década decisiva. Ahí inicia la transición cultural hacia el orden de la sociedad neoliberal. El detonador es la crisis económica, desde luego, pero contribuye también la inercia del ánimo contestatario de los sesenta, los nuevos patrones de consumo, la derrota cultural del modelo soviético, y el activismo de las fundaciones neoliberales; en conjunto, todo ello produce lo que habría que llamar un “giro civilizatorio”, que daría origen finalmente a una nueva sociedad, intensamente individualista, privatista, insolidaria, más desigual y satisfecha, conforme con esa desigualdad.”
“Su convicción básica era que el gobierno era ineficiente por definición, y que eso no tenía remedio. Por donde se mirase, el gobierno era el problema —había mucho que hacer para arreglarlo. Para contrarrestar la arrogante distancia con que los burócratas de Washington veían los problemas, Reagan propuso transferir facultades a los gobiernos locales, que siempre están más cerca, y responden con más diligencia a las necesidades de sus clientes. Para contrarrestar la tendencia de la burocracia al dispendio, a la regulación costosa, redundante, innecesaria, exigió que todas las dependencias federales empleasen métodos de análisis de costo-beneficio para cualquier clase de regulación”
“Tanto en el caso de Reagan como en el de Thatcher, el propósito de la nueva política económica era restablecer altas tasas de ganancia, para favorecer el crecimiento. Eso implicaba menores impuestos, un mercado laboral más flexible, reducción de los costos laborales, y la posibilidad de “deslocalizar” la producción.”
“A partir de los años ochenta se impuso, como cosa de sentido común, la idea de que la libertad de comercio era la única vía para el desarrollo. En todas las regiones del planeta se multiplicaron los acuerdos de libre comercio. No obstante, no había, no hay hasta la fecha, ejemplo histórico de ningún país que se haya desarrollado mediante un sistema de libre comercio. Los llamados “tigres asiáticos” (Corea del Sur, Singapur, Hong Kong y Taiwán), que solían ponerse como ejemplo de economías exitosas de industrialización tardía, se desarrollaron con el apoyo de un sólido sistema proteccionista, subsidios, una red de empresas públicas, y una distribución estatal del crédito. Otro tanto se puede decir, es sabido, de todos los países centrales, es decir, de la economía de los siglos anteriores: todos se industrializaron con políticas muy distintas de las que preconiza la plataforma neoliberal, y que incluyen siempre subsidios, gasto público, proteccionismo, ingeniería inversa.”
“El sistema se institucionaliza con la Ronda Uruguay del GATT, la creación de la Organización Mundial de Comercio, y la adopción de lo que se conoce como el “consenso de Washington”, diez puntos con los que se enuncia el mínimo común denominador de las recomendaciones del Banco Mundial y el FMI. Son conocidos: disciplina presupuestaria, reducción del gasto público, reforma fiscal, liberalización financiera, tasas de cambio competitivas, liberalización comercial, promoción de la inversión extranjera, privatización de las empresas públicas, desregulación de la economía y protección eficaz de los derechos de propiedad.”
“Insensiblemente, la afirmación de esa pedagogía moral del mercado generaliza la idea de que en el mundo hay siempre quien gana y quien pierde, y que es natural, es bueno, provechoso, es necesario que haya quienes ganen y quienes pierdan. La competencia es una virtud, y semilla de virtudes. Los perdedores se educan a través del fracaso, en la medida en que es obra suya, producto de sus decisiones. Y bien: en ese mundo no hay fundamento alguno para criticar el egoísmo, la insolidaridad, la ambición, porque no hay alternativa, así es la naturaleza.”
“Y queda, por otra parte, una izquierda residual, nostálgica, que adopta precisamente las actitudes previstas en el guión y ofrece el mejor apoyo imaginable para el neoliberalismo: una izquierda que denuncia en bloque todo lo nuevo, que se contenta con motejarlo de “neoliberal” como si fuese suficiente, y que se encastilla en la defensa de lo pasado. Es decir, una izquierda que sirve para confirmar que no hay alternativa.”
“Los gobernantes se encuentran en una crisis de legitimidad permanente, porque no pueden ofrecer casi nada, los resultados económicos son magros en el mejor de los casos; no pueden procurar la estabilidad mediante la negociación de recursos públicos: programas, inversiones, empleos; eso quiere decir que se ven obligados a generar su clientela mediante el reparto discriminatorio del gasto (de los empleos, inversiones y demás), y la base más segura es normalmente la base étnica.”
“La alternativa es pensar en términos de un interés público. Es decir, pensar que a todos los miembros de una sociedad les interesa por igual que haya niveles aceptables de atención médica, educación, seguridad social, y que por eso hace falta una oferta pública, y que esta beneficia a todos, también a quienes no recurren a ella, porque prefieren la oferta privada. O sea, que el tema debe argumentarse en términos de justicia, ciudadanía, derechos. Pero esa discusión nos llevaría demasiado lejos.”
“En general, los neoliberales son partidarios de reducir el gasto público, y reducir la burocracia, y quitarle facultades, en todo excepto en las tareas de policía, y en las prisiones. De hecho, históricamente coinciden la exigencia de reducción del gasto, y la exigencia de mano dura.”
“El motivo básico de la ofensiva neoliberal a partir de 2010 ha sido la austeridad. En el espacio público la idea suele presentarse con un tono moralizante: la necesidad de ahorrar, no gastar más de lo que se tiene, cosa que se explica muy bien en la prensa con el cuento de un ama de casa previsora, que ahorra, y otra que derrocha lo que no tiene, y termina en la ruina. En una primera versión, el problema era el endeudamiento en sí mismo. La idea era que la deuda pública era un obstáculo para el crecimiento económico.”
“el neoliberalismo resulta atractivo porque ofrece una explicación para todo. Igual que el marxismo de otro tiempo, igual que cualquier religión”
“El neoliberalismo también permite siempre conservar la actitud crítica, rebelde, inconformista, que caracteriza a los intelectuales. Es una forma curiosa de rebeldía porque en general defiende los intereses dominantes, pero no es por eso menos real. Los partidarios del neoliberalismo se sienten desde siempre, pase lo que pase, rebeldes.”
“Si el esqueleto del programa neoliberal es un proceso de privatización, la alternativa tendrá que pensarse a partir de una recuperación de la dimensión pública de la vida social: de la economía, para empezar. Sin olvidar que público no es estatal. Y que público no significa burocracia, ineficiencia, ineptitud y corrupción, lo mismo que privado no significa eficiencia y honestidad. En términos muy simples, se trataría de volver a arraigar la economía, pensarla como parte de algo mayor.”
Ya está usted mejor armado para una buen diálogo democrático sobre el tema.
omargarfiasr@gmail.com






