AL MAS GRANDE bateador del beisbol mexicano, hoy lo recordamos al cumplir 23 años de su partida al cielo. Héctor Espino González, que dejo innumerables récord de bateo en los dos circuitos aztecas de mayor jerarquía, Liga Mexicana del Pacífico y mexicana de verano, Natural de la ciudad de Chihuahua desde el 6 de junio de 1939, hasta su muerte el 7 de septiembre de 1997, siempre estará en el recuerdo de todos, una de las leyendas e ídolos de nuestra pelota.
HABLAR O ESCRIBIR del “Superman” de Chihuahua, es hacer referencia de sus hazañas ofensivas a su paso por 24 años sobre los diamantes. A su retiro, dejo gran legado. De entrada, está clasificado, como el pelotero con más jonrones del sistema de ligas menores del beisbol organizado con 783, por encima de las cifras históricas-pero en ligas mayores-, de Barry Bonds con 762, 28 más que Hank Aaron y 69 del histórico Babe Ruth. Espino lo hizo en México una campaña en AAA de San Luis.
EN NUESTRO PAIS, siempre estará firme el Oaxaqueño, Vinicio Castilla, como el mejor jonronero en Ligas Mayores con 320.
EN MEXICO, inicio en 1960 en Liga Central con Tuneros de San Luis e inicio fantástica carrera de poder al conectar 20 cuadrangulares. Luego brinco a la Liga Mexicana de Beisbol con Sultanes de Monterrey, donde trabajo como jardinero y fue novato del año, producto de 23 palos de vuelta entera, .358 de average y lograron el campeonato. El historial en el circuito veraniego, fue sensacional, con tres triples coronas de bateo, cuatro cetros de jonrones y la segunda mejor marca de tumba bardas, con 46 en una campaña-superado por Jack Pierce con 56-y de jonrones con 453, abajo de Nelson Barrera con 455. Bravos de León y Diablos Rojos del México, forman parte de su colección de equipos.
EN LA MEXICANA del Pacifico, acaparo todo. Líder de jonrones de todos los tiempos con 299, 7 títulos de este departamento, trece coronas de bateo y el mejor porcentaje de por vida con .329. Posee el rendimiento más elevado en una campaña, .417 en la campaña 72-73. Asistió a 6 series del Caribe, conquisto la primera corona para México en Santo Domingo en 1976 con los Naranjeros de Hermosillo y fue distinguido como Jugador Mas Valioso. Siempre con los colores de Naranjas, lo honraron con estatua y plasmaron con su nombre al estadio de la capital Sonorense.
TODAVIA SE preguntan, porque no llego a Ligas Mayores. La razón que se ventilan, es que sufrió discriminación racial, que no le entregaron lo que correspondía de la venta a Cardenales de San Luis por 10 mil dólares y porque extrañaba a México. También intentaron contratarlo Mets de Nueva York, Serafines de California y Padres de San Diego, pero nunca acepto. Tuve la fortuna de verlo jugar y entrevistarlo en una ocasión en el Ángel Flores. Tipo serio, de pocas palabras, pero atento.
A SU RETIRO en 1984 a los 45 años, intento incursionar como manager, con poca fortuna en Tampico en LMB y Tijuana en LMP. Su legendario número 21, se retiró en todos los parques de estos circuitos. Ingreso al Salón de la Fama de Beisbol del Caribe con sede en Guaynabo, Puerto Rico en 1996 y del beisbol profesional mexicano en 1988, al lado del pitcher cubano, Lino Donoso, el lanzador Horacio Piña, el directivo Arnulfo Gutiérrez y los cronistas, Pedro “Mago” Septien y Abel Francisco Cano.
Murió en Monterrey de un fulminante ataque cardiaco a los 58 años de edad. Desde aquí, siempre lo recordaremos.











