Son varios y de diversos partidos los Diputados que me han manifestado su molestia por la manera como se están conduciendo las labores legislativas en el Congreso del Estado de Sinaloa. Todos aludiendo a la forma de dirigir las sesiones, y las diversas reuniones, de parte de la Diputada Roxana Rubio Valdez, actual Presidente de la Mesa Directiva.
Claro es que esa posición es para alguien con hígado de hierro pero, además, de cabeza fría, conocimiento de la Ley Orgánica y de la Constitución Política de Sinaloa. O cuando menos con buenos asesores, rápidos de pensamiento y que destilen destreza en el manejo de un vasto conocimiento de los procesos y protocolos legislativos. La ausencia de cualquiera de esos elementos finaliza en el desorden y la inconformidad de los demás.
Uno de los inconvenientes es que cada Presidente llega con sus propios asesores, que aun cuando algunos hayan sido Diputados por unos meses, no los califica para saber cómo dirigir las sesiones, menos si no fueron Presidentes de la Mesa Directiva.
Hace falta que vean más allá de 2 dedos y sean las personas con experiencia, como Martita Arredondo, los que les enseñen el cómo, cuándo, dónde y por qué. Pero si le pregunta a ella misma, yo ya lo hice, hay unos muy necios y otros muy poco inteligentes. Pocos han sido los avispados y que aprenden rápido, o se dejan enseñar.
Por supuesto que no es fácil, nada fácil, lidiar con la «calidad» de la actual Legislatura. No solo les están faltando pies para conducir las sesiones, nunca han tenido cabeza que logre verdaderos consensos, trabajo en equipo y sacuda telarañas de quienes fueron electos sin la mínima noción del cargo pero, además, sin intenciones de aprender.
Con afortunadas excepciones, ya se lo he dicho, está muy flaca la caballada.
No se ha aprovechado la experiencia y conocimiento de los que sí lo tienen, ni se ha ofrecido apoyo con la intención de quedar bien como Legislatura. Parece que buscan pasar a la historia como los peores. Habrá que investigar si es posible encontrar a otro grupo en condición inferior.
Como lo he platicado con una muy buena cantidad de Diputados, al llegar al Congreso, cada uno debería de haber ido acompañado de un buen asistente que les apoyara con la agenda y compromisos diarios. Otro que fuera fotógrafo y videógrafo, pero que supiera hacerlo, alguien a quien no tuviéramos que estarle diciendo, cada caída de casa que mandan información, que no nos sirve la foto vertical, estoy harto de eso.
Además de un asesor inteligente, diestro, experimentado y conocedor de lo que es legislar y navegar en las aguas del Congreso. Pero no sucedió de esa manera. Incluso despidieron a los que ya estaban y tenían ese nivel.
Muchos de nuestros queridos Diputados llegaron con los amiguitos que los apoyaron en la campaña, que nunca habían tomado una foto, que no saben escribir un boletín, que no tienen idea del manejo de una agenda, mucho menos del entendimiento con los representantes de los medios de comunicación.
Cree usted que si no les alcanzó el cacumen para pensar en lo anterior, ¿les iba a dar para allegarse de un buen asesor legislativo? «¡No creeeeooo!» También diría mi compadre.
De la que no se pueden quejar, aunque últimamente ha estado un poco ausente, es la Jefa de Prensa del PRI, Claudia Barraza, extraordinaria. No hay otro calificativo para ella y su equipo. Y asesores de primera.
Del equipo del PAS solo se pueden decir cosas buenas. La Diputada Angélica ha sabido escoger muy bien a quienes le ayudan a continuar por la ruta adecuada. Capacidad de sobra, experiencia y buen trato.
Los que estaban muy cortos es la unidad de prensa del propio Congreso pero eso se corrigió con la incorporación de Claudia Beltrán. Ha logrado un equipo que no solo hace su trabajo de excelente manera, además resuelve cualquier necesidad de los demás medios. Muy profesionales.
De los demás ¿Qué le digo pa´ que no se enojen? Mejor así lo dejo. Ya casi se van y siguen en las mismas. Nunca hicieron bien su trabajo y parecen que continuarán con la chamba mal hecha.
¿De quién es la culpa? ¿Del chamaco de prepa al que le dieron trabajo de asesor en el Congreso o del Diputado que lo contrató? No es broma.
¿Es responsabilidad del asesor, ayudante o porrista que el Diputado no haga caso a lo que le sugieren?
Han sido 2 años de desaciertos, de regarla pues. Cuando menos regálenos unos meses de cordura y sensatez. Ayúdense para no cometer tantas pifias y tengan la humildad para reconocer su verdadero nivel como políticos y como Diputados. Eso creo yo.











