Una de las grandes fortalezas de los Tomateros de Culiacán es la sólida base de peloteros nacionales de gran nivel. No obstante, el papel que han jugado los extranjeros, ha venido a apuntalar el talento guindas y significado grandes logros, como el más reciente campeonato, el duodécimo.

Para Héctor Meza, especialista en beisbol, comenta que los Tomateros, poseedores de una plantilla de nativos tradicionalmente estelar y con experiencia, nadie puede negar que el trofeo 12 de los Tomateros probablemente no habría sido levantado por ellos sin el aporte de sus extranjeros sobre todo en el mes en que se separan los niños de los adultos: enero.

Quizá el ejemplo más a la mano sea Rico Noel, el mejor primer bat de toda la LMP pero que además ha aprendido a dar batazos a la hora cero. Ahí está el juego 5 de la Serie Final en Mazatlán produciendo el empate y la diferencia, pero además volviendo loco al rival con su velocidad. “Ese chapito nos ganó solito”, diría después un directivo rojo.

En el pitcheo, marcó diferencia la experiencia de cinco elementos que simplemente mantuvieron a los Tomateros “ahí” en cada juego, en la pelea, para eventualmente triunfar.

Anthony Vásquez quizá no fue tan impactante como en su primera etapa guinda, pero supo ganar en la postemporada. Zach Dodson mostró gran profesionalismo tanto en el bullpen como en la rotación abridora, y esa tercia Derrick Loop-Ryan Kelly-Alberto Baldonado le redituó a Culiacán, una catapulta de ceros que los encumbró hasta la cima y luego los aterrizó en Puerto Rico. Interesante reto para la gerencia deportiva, el conseguir una camada de foráneos similar o mejor, para la próxima campaña.