En política, el tiempo es uno de los elementos más delicados y difíciles de manejar. El momento en el que se realiza una acción genera variantes que pueden despertar innumerables interpretaciones.
El mismo hecho, activado por las mismas personas, relacionado a una misma situación, involucrando a las mismas instituciones y los mismos actores, genera reflejos distintos de acuerdo al momento en que se ejecute.
Un ejemplo perfecto de lo anterior es la suspensión de los derechos partidistas de Luis Guillermo «Químico» Benítez Torres, Presidente Municipal de Mazatlán, que entró en vigor el día de ayer.
En esta supuesta suspensión de derechos partidarios hay muchos elementos que se pueden poner bajo la lupa. El primero de ellos es saber si el Químico ya fue notificado y cuál será su reacción.
Benítez Torres podría optar por aceptar los cargos, retirarse de la contienda, regresar a Mazatlán y cumplir con su periodo como Alcalde del puerto. No creo que así termine la novela.
El Químico dejó claro que no aceptará ningún intento de disminuir su derecho de ser el candidato a la gubernatura de Sinaloa por MORENA. Y es aquí en donde el tiempo, el momento, se convierte en factor de interpretación.
Las quejas y denuncias de Elsa Isela Bojórquez Mascareño, Síndica Procuradora de Mazatlán, en contra de su Alcalde, no son nuevas ni de reciente imputación. Tardaron más en sentarse en sus respectivas sillas que en empezar con problemas laborales, partidistas y hasta personales.
Desde el año 2019 nos enteramos de los desacuerdos por el caso de la empresa Nafta, la camioneta 4×4, los operadores turísticos y la camioneta del Alcalde, entre muchos otros pleitos y chismes.
Resulta por demás sospechoso que, ahora que Luis Guillermo se mueve por todo el estado denunciando lo que él considera viola sus derechos como morenista; haciendo ver muy mal a la dirigencia nacional, a Mario Delgado de manera particular y a su coordinador estatal para la Defensa de la 4T en Sinaloa, y precandidato a la gubernatura, el Senador Rubén Rocha Moya; ahora sí se aplique la normatividad y se suspendan sus derechos partidarios.
Todo lo que ahora es verdad en cuanto a las «acciones indebidas» del Químico Benítez ¿No lo eran en el 2019 y durante todo el 2020? ¿Por qué de pronto están tan seguros de que hay que proteger a Elsa Isela si la dejaron indefensa ante el «ogro» mazatleco durante la mayor parte del mandato municipal?
El problema, le repito, es el momento de la acción.
A la dirigencia nacional de MORENA le falta, además de liderazgo, inteligencia. Como dice un querido amigo, «hay que ser inteligente hasta para robar», los dirigentes morenistas no lo han sido para engañar. Y vuelvo a lo de la encuesta, si la hicieron, la hubieran mostrado; si no la hicieron, la hubieran inventado. No es que les esté dando ideas. Mejor sean honestos, ya ven que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia anda muy «fiera».
Permítame comentarle que, además de lo anterior, me llama la atención la falta de interés de parte de las supuestas feministas-defensoras de las mujeres de MORENA ¿En dónde andan que no apoyan a esta mujer atacada, denigrada y maltratada por ese hombre? ¿Estarán muy ocupadas boleándole los zapatos al otro hombre? Es pregunta.
Al Químico, además de utilizar el plazo cedido para contestar a las acusaciones y buscar ser restituido en sus derechos en MORENA, le quedan otros caminos posibles.
Uno de ellos es buscar la elección consecutiva por el Partido del Trabajo (PT). Recuerde lo que dice la Constitución Política del Estado de Sinaloa en el Artículo 117.
Los Presidentes Municipales, Síndicos Procuradores y Regidores de los Ayuntamientos de elección popular directa, podrán ser electos consecutivamente para los mismos cargos por un período adicional. La postulación sólo podrá ser realizada por el mismo partido o por cualquiera de los partidos integrantes de la coalición que los hubieren postulado, salvo que hayan renunciado o perdido su militancia antes de la mitad de su mandato. La ley establecerá los requisitos que deberán satisfacerse para la nueva postulación.
Está esa posibilidad que tendrá que considerar seriamente, además de ser candidato a otra posición, por otro partido que convenga a sus intereses.
Aún con las opciones antes mencionadas, considero muy difícil que Luis Guillermo Benítez Torres esté dispuesto a abandonar todos los años de trabajo para formar a MORENA en Sinaloa, desde sus cimientos, y dejarlo en manos de quienes, recién llegados, se han apoderado de los puestos, los liderazgos y del partido.
Lo veo dando una larga y férrea lucha, con un costo político que los hará retroceder 12 años o más pero que pudiera concluir con el renacer del verdadero movimiento que soñaron sería lo que ahora se ha convertido en el partido de las mil cabezas que no se pueden poner de acuerdo. Eso creo yo.











