A UN AÑO de su partida al cielo, el legado de Francisco Estrada Soto, se mantiene vigente, firme, solido, como era su fortaleza cuando trabajaba atrás del pentágono y su productivo estilo de dirigir. Ayer se cumplió el primer aniversario de su muerte, como muchas, que sorprendió los 71 años de edad.
Líder histórico, con 30 temporadas jugadas en este circuito invernal y 26 en el verano, “Paquín”, se constituyó en un referente de nuestra pelota y especialmente con Tomateros de Culiacán. Aquí, inició carrera como manager-jugador y pronto conquisto el éxito, al capturar como piloto, seis coronas y dos de serie del Caribe, en 1996 en Dominicana y 2002 n Venezuela. Como jugador saboreo dos cetros guindas. Otro lo disfruto con Mexicali.
En la Liga Mexicana de Beisbol, también colecciono tres anillos, dos con Campeche y otro con León.
El espléndido cátcher, natural de Navojoa, dejó estela de brillantes. En Culiacán, es venerado como uno de los mejores de todos los tiempos. E incluso, una calle de esta capital, en el proyecto 3 ríos, lleva su nombre. En el Club guinda, también se retiró su número 25, al igual que en el recinto de inmortales en Ciudad Obregón y la Confederación del Caribe en 2013 en Hermosillo. Hablar de Paquín, es símbolo de color guinda. De aquí, alcanzó diversas satisfacciones, como dirigir a México en el primer clásico mundial en Estados Unidos.
Sus conocimientos y sabiduría para dirigir y jugar, lo elevaron al Salón de la Fama del Beisbol Mexicano en el 2000, al lado de Mario Mendoza, Gabriel Lugo y Roberto Méndez.
Paco, experto en capturar elevados de canasta y de espaldas al home-plate, se dio el lujo de jugar en cuatro décadas, desde la liga invernal de Sonora en 1964 con Mayos de Navojoa, hasta la mexicana del Pacifico, donde defendió los colores de Navojoa, Obregón, Mazatlán, Mexicali. En su última campaña en 93-94, con Yaquis de la Antigua Cajeme. Con Tomateros, trabajo seis campañas de, 83-84 hasta 87-88.
Al final de 30 años de carrera, en la LMP, se presentó a 1571 juegos, pegó 73 jonrones, empujo 511 carreras, 1248 hits, 16 dobletes, tres triples y .245 de average. Nunca bateo la cifra mágica de .300. Sus mejores campañas, cuando empujo, 35, 43 y 44 carreras. Tuvo dos campañas de 11 jonrones, en 67 y 71 con Yaquis. En 1971, tuvo la dicha de jugar un partido en las mayores con Mets de Nueva York y bateo d 2-1. Toda una leyenda de nuestra pelota.
Lamentablemente, en los últimos años, resintió la muerte de su esposa Nenita, su salud se deterioró, a tal grado que lo operaron del corazón, se debilito y no resistió más. Murió el 9 de diciembre del 2019 en Ciudad Obregón. Siempre lo recordaremos. El último año activo en 2018, lo vimos como coach de Charros de Jalisco con el manager y yerno Roberto Vizcarra.
Por cierto, este mismo 9 de diciembre, es aniversario de nacimiento de Tomas Arroyo, otro Salón de la Fama, uno más de los ídolos de Culiacán. «Piyuyo» cumpliría 94 años.











