Quien logra sus propósitos impone su narrativa a la sociedad.
Obtiene una hegemonía cultural muy amplia quien alcanza sus metas a pesar de la oposición de instituciones tan importantes como el gobierno federal, las fuerzas armadas, la iglesia y miles de ciudadanos.
Lamentablemente el mensaje fue muy claro: no hay nadie más poderoso que el crimen organizado. Sus miembros consiguen lo que se proponen y alrededor de ellos hay diversión, sexo, placer, propiedades, joyas, lujos y todos los excesos deseables.
Quienes demuestran poder y éxito se convierten en sujetos a imitar. Muestran caminos pavimentados a recorrer para poseer bienes materiales y admiración.
Los valores son patrones de comportamiento. Cada forma de conducta implica una promesa de bienestar. Si te portas de esa manera obtendrás una consecuencia.
En Sinaloa hemos perdido la batalla cultural que prescribe acciones de convivencia pacífica en lugar de la violencia hacia otras personas y una vida de trabajo y estudio en lugar de una vida delictiva.
Lo mas grave y difícil es que no solo hemos perdido el debate cultural y de valores ante las expresiones de la narco cultura, las narco series ó los narco corridos.
Hemos perdido el debate cultural y de valores ante la propia realidad.
Puedes no ver narco series ni escuchar narco corridos. Solo basta salir a la calle para darse cuenta que el crimen si paga.
El jueves 17 todos vimos ese poderoso mensaje. Todos se rinden ante el narco. Lo consiguen todo.
Asumamos esta realidad para transformarla.
Miles de adolescentes y jóvenes ambicionan una vida lejana al dolor y las limitaciones. Ante ellos se abre la ruta del narco como opción viable.
Que estas generaciones se agreguen a la delincuencia organizada implicaría que nuestra sociedad sea más violenta en su vida diaria, más adicta a las drogas y menos productiva en la economía legal.
Es tan grave el problema cultural en el que estamos que la solución no es seguir haciendo lo mismo que estábamos haciendo antes en el terreno de los valores y, menos, que hagamos como que no pasó nada.
Es urgente una acción coordinada contra la narco cultura, es insuficiente que los actores continúen trabajando por separado. Las instancias de educación deben tomar el liderazgo.
Debe haber un plan escrito y monitoreado. La casualidad y las ocurrencias deben ser sustituidas por la planeación y la mejora continua. Es imprescindible trazar metas claras y medibles.
Sobre todas las cosas, es urgente que la realidad no contradiga los valores positivos.
Señaladamente las fuerzas policiales y de seguridad deben poner énfasis en que en los espacios públicos no haya tolerancia e impunidad para las acciones violentas y delictivas.
Las calles, parques, escuelas y las plazas deben ser especialmente vigiladas para que hasta el menor abuso y ataque a la seguridad y la paz sea castigado.
Le mejor pedagogía cultural son los hechos. Demostrar que los valores positivos si pagan, si son una vía al bienestar.
La mayor enfermedad que tenemos no es el de la delincuencia, mas grave es la enfermedad del dinero fácil.
Empieza por no ser violento tú, ni abusivo, ni ofensivo, ni buchón.






