Al iniciar una de sus intervenciones en la Sesión Pública Ordinaria del jueves pasado en el Congreso del Estado de Sinaloa, la Diputada Ana Cecilia Moreno Romero, del Grupo Parlamentario del PRI, dijo “Dejémonos de hacer circo”; si tan sólo hubieran escuchado todos esa frase.

 

Lo que vimos el martes y el jueves no fue más que eso; como lo comenté en la ocasión anterior, la aprobación o rechazo de los dictámenes hechos por la Comisión de Fiscalización, a los informes de la Auditoría Superior del Estado de las cuentas públicas del año 2017, no tiene implicación legal alguna; por lo que ni deberían preocuparse tanto, al grado de andar “cabildeando” votos.

Lo único que está sucediendo es que buscan cuidar “su buen nombre” como políticos, algo que debieron hacer cuando estaban gobernando y dejar todo en orden para que llegado este día no les reprobaran las cuentas por detalles sin importancia a algunos o por desvíos y robos en despoblado a otros.

Cuando digo detalles sin importancia me refiero a aquellos casos en los que por insignificancias técnicas se hacen observaciones de las que, de aquí al 31 de octubre, podrán salir sin problema. A los que de verdad quiero ver que les apliquen la ley es a los que, al parecer, se llevaron al bolsillo grandes tajadas del presupuesto público, lamentablemente lo dudo mucho. Por favor demuéstrenme lo contrario.

Para este martes 30 de julio se dará segunda lectura, discutirán y votarán los dictámenes de los informes de las cuentas públicas del propio Poder Legislativo, el Poder Judicial, el Poder Ejecutivo Estatal, esto es: de la Secretaría de Obras Públicas, Secretaría de Administración y Finanzas, Secretaría de Turismo, Secretaría de Seguridad Pública, la Penitenciaría de Aguaruto, de los entes públicos descentralizados de la administración pública paraestatal y paramunicipales y del Informe General Ejecutivo.

Me parece que tenemos de frente dos posibles escenarios. Además de salir de la sesión después de las 7 de la tarde, con posibilidades de seguirle el miércoles, me parece que el fantasma de lo acontecido con la votación del dictamen de Culiacán regresará al pleno.

El martes todo se aprobó como lo traía la Comisión de Fiscalización y salieron de manera unánime, esto ya que las abstenciones cuentan a favor y sólo los del PRI no estuvieron de acuerdo pero se abstuvieron.

Para el jueves las cosas cambiaron y en el caso de Culiacán quedó 22 a favor y 16 en contra. Con la posibilidad de los 40 presentes, y lo que se mueva este fin de semana, al votar al Ejecutivo Estatal se pudiera concluir con diferencia de 1 o 2 votos.

La maquinaria ya se echó a andar y lo más importante para muchos es que el daño sea el mínimo posible.

Si la diferencia es a favor del dictamen en el que la Comisión “determina que no existen elementos suficientes que permitan aprobar el Informe General Ejecutivo del resultado de la Fiscalización Superior de la cuenta pública 2017”, esa pequeña diferencia dará material suficiente para que muchas de las columnas políticas de los días inmediatos posteriores defiendan al “gober” en su primer año de ejercicio y así minimizar el daño.

De ser al contrario, si se reprueba el dictamen de los informes de las cuentas públicas del Ejecutivo Estatal, entonces la lectura será en el sentido de que el Grupo Parlamentario de MORENA está equivocado y los colchones no estaban “miados”. Eso creo yo.

PD: El caso de los colchones vendrá en la cuenta del 2018