El Dr. Gerardo Esquivel no es un enemigo del presidente López Obrador.
El Dr. Gerardo Esquivel es sub gobernador del Banco de Mexico por propuesta de Andrés Manuel López Obrador y su esposa, Graciela Márquez, es secretaría de Economía del gobierno federal.
En su tweeter, el Dr. Esquivel propone medidas para reducir los costos económicos y sociales de la pandemia y señala como forma de financiamiento la toma de deuda pública por parte del gobierno. Recomienda una deuda prudente pero, al fin, deuda.
Citaré en extenso los tweets del Maestro en Economía por El Colegio de México (1991) y Doctor en Economía por la Universidad de Harvard (1997).
“Existe un cierto debate sobre si el gobierno mexicano debería endeudarse o no para hacer frente a esta crisis. En mi opinión, este es un debate inútil y, sobre todo, equívoco. La deuda pública, medida como porcentaje del PIB, va a aumentar de manera irremediable como resultado de la crisis.”
“Lo anterior se debe a que el cociente (Deuda/PIB) = (Deuda Interna + Deuda Externa*Tipo de Cambio)/PIB. Así, este cociente va a aumentar inevitablemente como resultado de dos factores: por el aumento del tipo de cambio (lo que aumenta la deuda externa expresada en pesos) y por la caída del denominador (el PIB).”
“A lo anterior hay que agregar que es muy posible que aumente la deuda interna como resultado de la caída en la recaudación que previsiblemente acompañará la caída del PIB. El superávit primario propuesto será prácticamente imposible de lograr. Lo peor, de hecho, sería obstinarse en alcanzarlo mediante una mayor austeridad.”
“Por lo tanto, en vez de preguntarnos si deberíamos endeudarnos o no, lo que tendríamos que plantearnos es qué deberíamos estar haciendo para enfrentar de mejor manera esta situación y, una vez planteado esto, investigar cuánto nos costaría lograr alcanzar un objetivo razonable en esta dimensión.”
“Una cosa más con respecto al programa de emergencia económica: ha habido quien ha sugerido endeudarse de forma despreocupada, como si no hubiera mañana; otros han llegado a sugerir la instrumentación de una renta básica universal, la cual es inviable no sólo ahora sino incluso en el futuro cercano.”
“Esta visión es incorrecta precisamente porque lo que se quiere es que sí haya mañana. Y mañana, como se sabe, deberá pagarse el endeudamiento de hoy. Además, los países emergentes se enfrentan a restricciones que no tienen los países desarrollados. Por eso no podemos esperar acciones de envergadura similar a las realizadas por estos.”
“Lo primero es reconocer que las medidas fiscales, monetarias y financieras que ya se han anunciado van en la dirección correcta. Estas medidas serán, sin embargo, insuficientes para la magnitud esperada del problema. Por ello será necesaria una segunda ola de medidas que permitan hacer frente de mejor manera a la crisis que viene.”
“Estas medidas, sumadas al programa de créditos anunciado por el gobierno, cubrirían a un sector muy importante de la población que se vería afectada por la pandemia y por las acciones orientadas a su control. Una estimación simple de los costos de estas medidas adicionales sugiere que podrían fluctuar entre 0.8 % y 1.2 % del PIB.”
“Este costo es perfectamente asequible para un país como el nuestro. No aumentaría significativamente la deuda y no se convertiría en una carga insostenible para el futuro. Su costo estaría acotado y los beneficiarios estarían claramente definidos. No sería un rescate de empresas inviables ni se trataría de un despilfarro de recursos públicos.”






