Como le comenté en la edición anterior, la postura de la Comisión de Honor y Justicia, parte de la dirigencia nacional de MORENA, con respecto a la suspensión de los derechos partidistas de Luis Guillermo «Químico» Benítez Torres, Presidente Municipal de Mazatlán, despierta innumerables interpretaciones. Una de ellas es eliminarlo de cualquier pretensión como candidato, no solo a la gubernatura de Sinaloa.

Con esa suspensión, que no se puede atribuir al coordinador estatal para la Defensa de la 4T en Sinaloa, y precandidato a la gubernatura, el Senador Rubén Rocha Moya, pues ni forma parte de la mentada comisión; se está dando una señal de que no se tolerarán «rebeldías» del nivel de la del Químico.

Le repito que es por demás sospechoso el momento de la aplicación de la sanción porque no solamente es cuando más ha prendido la campaña del Alcalde del puerto en contra de la forma de dirigir el partido de parte de Mario Delgado, sino también contra los movimientos que el Senador está haciendo en la búsqueda de fortalecer su candidatura, lo que podría, en la negociación, dejar fuera a Benítez Torres de cualquier solicitud para él mismo o sus allegados.

Como es sabido y enseñado en el dicho popular: «A río revuelto, ganancia de pescadores». Nos hemos enterado de varios actores que no han esperado a ver si sus líderes políticos, o quienes se asumen como tales, se ponen de acuerdo y definen si los encuentran en sus preferencias para buscar la elección consecutiva o alguna otra posición.

Eso está sucediendo, pero no solo en Culiacán, también en Guasave, Ahome y Mazatlán.

Uno de esos personajes que tiene ya muy cercana la posibilidad de una Diputación Federal es el Diputado local Mario Rafael González Sánchez, el Capi.

Lo que sabemos es que, mientras el Partido del trabajo (PT) se duerme en sus laureles y su pretenso liderazgo brinca como pollo descabezado, el Capi ha viajado frecuentemente a la Ciudad de México y ha establecido muy buena relación con el Presidente Nacional del PT, Alberto Anaya, de manera que su suerte no dependa de las calenturas locales ante la elección que se avecina.

Por otra parte, aunque es mucha la posibilidad de la Diputación Federal para el Capi, la puerta se está abriendo para ser el enviado para buscar la presidencia del Municipio de Mazatlán, ya que, si bien es cierto, MORENA y el PT no han concretado nada a nivel local, las negociaciones se están desarrollando en la capital del país, que es en donde surgirán las candidatura comunes del PT-MORENA-Verde-PAS, y el seleccionado para el puerto pudiera ser el Capi González.

Se suponía que el candidato natural sería el Químico Benítez, al dejar su búsqueda de la gubernatura pero, la señal fue que se sacrificará por el equipo y no quiso tocar la bola ensalivada que le lanzaron. Y de los demás prospectos surgidos de MORENA, en la elección del 2018, pues qué le digo. De los posibles, Alma Rosa Garzón es la más querida pero la más deslucida en los foros y tribunas públicas. No ha querido o no la han dejado.

Ponga usted en una misma bolsa la molestia contra el Químico, las negociaciones a nivel nacional, la obligación de cederle algunas posiciones al partido compañero de «Juntos Haremos Historia», la imagen del Capi (que es el único rostro visible del PT), la relación y cercanía que ha ido sembrando con la dirigencia nacional de su instituto político, y verá que no es un rumor que tenga poco sustento.

Y es que si le van a dar posiciones al PT, que es innegable que así sucederá ¿A quién se las pueden ofrecer? ¿A quién ha escuchado que se manifieste como petista además del Capi Mario Rafael?

Le recuerdo que en la elección del 2018, las posiciones del PT en Sinaloa las ocuparon morenistas que en cuanto se pudo se pasaron a la bancada de MORENA. Del Grupo Parlamentario del PT solo quedan un precandidato a Diputado Federal por el PRI (Eleno Flores), un seguidor del Químico Benítez (Fernando Mascareño) y Mario Rafael González Sánchez, el Capi. Eso creo yo.