Octubre iniciará con el segundo año y su primer periodo ordinario de sesiones para el Congreso del Estado de Sinaloa. A 2 semanas de iniciar ese proceso, no se ha definido quien presidirá la Mesa Directiva.

Entre los que aspiran a ese cargo, y ya lo han manifestado, se encuentran Roxana Rubio del PAN y el propio Marco César Almaral del PT, que buscaría la reelección.

La Ley Orgánica del Congreso, en su artículo 37 indica que “La Mesa Directiva durará en funciones un año, pudiendo ser reelecta”, queda claro es que si se reelige a Almaral y a quienes lo acompañan actualmente, no se estaría violentando la norma. Sería legalmente correcto, no digo que políticamente correcto.

Algo que ya ha quedado claro, y la normatividad lo contempla, es que “Ningún grupo parlamentario podrá presidir simultáneamente la Mesa Directiva y la Junta de Coordinación Política”, por lo que no puede ser morenista el Presidente de la Mesa Directiva.

El requisito de “que serán electos por el voto nominal de las dos terceras partes del total de los diputados que integran la Legislatura”, es el meollo del asunto.

¿Quién tendrá la capacidad de convocatoria para reunir los 27 votos necesarios?

Entre los Diputados del grupo mayoritario hay algunos que albergan la esperanza original con la que se conformó esta legislatura mediante el voto ciudadano, pensando en que se debe hacer lo que sea mejor para la sociedad.

Estos Legisladores consideran que lo más indicado es que la Mesa Directiva la presida una mujer y que sea la más experimentada y conocedora de los protocolos y normas que rigen el quehacer de una institución como el Congreso de Sinaloa.

El nombre que surge con esas características es el de Gloria Himelda Félix Niebla, lo dicen sin dudarlo. Pero, siempre hay un “pero”, en vista de la dinámica en que se ha desarrollado el primer año de actividades, sesiones ordinarias, extraordinarias y la Diputación Permanente; los detiene la duda de si habría, como no ha habido hasta ahora, la madurez política suficiente para dirigir la Mesa Directiva sin revanchismo, apegado a la ley y sin buscar ventaja para el partido de quien preside, o cuando menos de sus aliados.

No es poner en duda la capacidad, rectitud o entereza de Félix Niebla; es vislumbrar escenarios en los que se encontraría entre la espada y la pared, entre la disciplina partidaria y la justicia reglamentaria. Cuando doblar un poco la norma favorezca a su bancada y no hacerlo los afecte, o viceversa.

Queda poco tiempo para que concluyan estas negociaciones y se avoquen a su trabajo de legislar. Urgente es que en la ley orgánica del mismo Congreso se establezcan las reglas del juego en cuanto a rotación, participación de minorías, incluso, qué sucede si no se ponen de acuerdo en cuanto a la Presidencia de la Mesa Directiva e inicie el periodo ordinario de sesiones; nada de eso contempla la normatividad actual y debe contemplarlo. Eso creo yo.