Antes que nada quiero aclarar que el Lic. Jesús Estrada Ferreiro, Presidente Municipal de Culiacán, no necesita que lo defiendan, ya está grandecito y en condición de defenderse a sí mismo o aceptar la responsabilidad y consecuencias de sus actos y declaraciones.
Sin embargo, hay quienes se han erigido como defensores del Alcalde, incluso convirtiéndose en paladines de las redes sociales para responder ante las críticas que a su juicio son indebidas o injustas. O atacar, denostar, intentar reprimir o ridiculizar a quienes no obedecen al pie de la letra la orden del primer edil.
La intención de esta columna no es dar la cara por el Licenciado, sino comentar la situación a la que han llegado muchos ciudadanos de la capital sinaloense, al momento en el que sin importar qué diga Estrada Ferreiro, está mal sólo porque él lo dijo.
Me impresiona que sus declaraciones no se sometan al análisis, la revisión de datos, la comparación de situaciones o experiencias similares. Por el hecho de ser de su autoría ya hay quienes descalifican y argumentan en contra.
Si bien es cierto, innegablemente cierto, que se ha equivocado en la forma de decir lo que piensa, no deberíamos satanizar la voz del alcalde.
Recuerdo que una de sus primeras acciones fue reunirse con los dueños de los medios de comunicación de mayor cobertura en Culiacán. Al salir de esa reunión platicó con los reporteros y periodistas que cubrimos la fuente. Su comentario giró en torno a lo poco que él creía necesitar la simpatía de quienes allí nos encontrábamos, total, ya se había entendido con los peces gordos, opinaba él.
A partir de ese momento inició la lucha entre sus actitudes y nuestras preguntas, críticas y comentarios.
Sin embargo, a pesar de que la forma no es la mejor, o tal vez es la peor; trato de ir más allá y encontrar si lo que declara es posible, financiable y benéfico. Si sus ideas serían de ayuda para los culiacanenses o si son ocurrencias utópicas que no pasarán de eso.
Además, hay acciones que considero correctas. Incluso necesarias y urgentes. Una de ellas es el actuar con mano dura contra los automovilistas que se estacionan en lugares prohibidos, en todos los lugares prohibidos, sin consideración alguna. Esa acción la aplaudo. Esperaré a ver qué pasa en los alrededores del estadio de los Tomateros a partir de octubre.
Creo que el transporte público tipo metro bus será algo que dejará huella a favor de esta administración. El estar rescatando unidades que estaban abandonadas en el taller municipal me parece un hecho sin precedente. Me sorprende para bien.
Lo que ha sucedido en el Parque Culiacán 87 me da mucho gusto. Igual los aumentos de sueldo para los trabajadores del Ayuntamiento que ganaban muy poco.
Lo de los centros de tratamiento para adictos es algo que se debe discutir, revisar la experiencia en otros países y no desecharlo a priori.
Sobre la recolección de basura, que muchos critican, solo diré que en mi colonia, que es popular, el servicio está normal.
Tal vez por coincidencia pero las calles por las que me toca transitar ya han sido reparadas.
Repito, la forma no ha sido la mejor pero seguiré concediendo el beneficio de la duda ya que no se trata de que nos caiga bien y nos haga reír, se trata de que dé resultados y haga de Culiacán un mejor lugar para vivir. Eso creo yo.











