La guerra contra las drogas produce mas mexicanos muertos que el consumo de las drogas mismas.
Según la Encuesta Nacional de Adicciones 2011 en México hay 990 mil consumidores de drogas ilícitas. Por consumir drogas mueren al año casi mil personas. Por crímenes relacionados con el tráfico de drogas en 2011 murieron 15 mil.
La guerra contra las drogas produjo quince veces mas muertes que el consumo de las drogas mismas.
Hector Aguilar Camín y el organismo “Observatorio Delictivo” obtienen estas conclusiones demoledoras.
El homicidio, las ejecuciones, es el indicador más preocupante. Tenemos una tasa 5 veces superior a la tasa mundial.
Aunque el Presidente López Obrador ha declarado el fin de la guerra, y aunque el Plan de Paz y de Seguridad contempla la regulación de las drogas como estrategia para la paz, la guerra continua.
Por los datos del tema, pareciera que se determinó tener presencia armada, con la Guardia Nacional; pero no perseguir ni decomisar y menos usar la fuerza.
Eso no ha sido eficiente ni eficaz pues siguen los conflictos al interior de los grupos y entre los grupos competidores.
Ante el asesinato de 28 personas en Coatzacoalcos, el presidente declaró: “Es lamentable que la delincuencia organizada actúe de esta manera, es lo más inhumano que puede haber, actuar de esta forma”.
El incremento en narco-menudeo es un indicador de que las policías siguen distraídas en la guerra.
Los homicidios continuarán subiendo o se mantendrán altos si no empezamos por regular las drogas.
La Guardia Nacional podrá ayudar en algunos delitos, pero difícilmente logrará impactar en homicidio y menos ahora que se ha distraido en funciones de migración en la frontera sur.
Preocupa el alza en secuestro y extorsión. Hay mejoría sustancial en Baja California Sur, Sinaloa y Tamaulipas. Hay deterioro de Guanajuato, Jalisco, CDMX y Quintana Roo.
La tasa de homicidio podría bajar 5 veces si se regulan algunas drogas. Si las fuerzas de seguridad se concentran en combatir el homicidio, la extorsión y el secuestro.
Legalizar significa despenalizar diferenciadamente tanto las sustancias como la producción, el comercio y el consumo. No todo de un jalón ni de igual grado. Fundamentalmente poner por delante el criterio médico.
El presidente Andrés Manuel López Obrador se comprometió el 22 de abril pasado a que en seis meses habrá resultados en seguridad gracias a la implementación de los programas sociales de su gobierno.
Ya pasaron cuatro meses y no se ven cerca los buenos resultados.
En el siglo pasado el narcotráfico tuvo la forma de redes familiares. Hoy el esquema es de bandas bien armadas, en guerra entre sí, esparcidas por la República en busca del dominio territorial de plazas y rutas.
El aumento de los homicidios aparece claramente asociado a la violencia entre las bandas y la violencia del Estado contra ellas.
La prohibición de las drogas genera el mercado ilícito, el mercado ilícito genera altas ganancias para el narcotráfico, las altas ganancias inducen la disputa violenta por el mercado, los homicidios tienen la función de amedrentar a los competidores.
En el mundo se ha entendido esa ecuación. Canadá se convirtió en el país más reciente en permitir la producción y el consumo de marihuana con fines recreativos.
Uruguay legalizó la comercialización, la producción y el consumo. Todo, además, es controlado por el Estado.
Perú, Ecuador y Chile permiten ciertas cantidades y usos de algunas drogas.
En Estados Unidos, en 9 estados es permitido fumar marihuana de manera recreacional, mientras que en 30 es legal el uso de carácter medicinal.
En cuanto a Europa, Portugal fue el primer país en abolir penas por consumo de drogas en general, aunque hacerlo en público no es permitido.
Suiza permite la posesión de 10 gramos de marihuana para uso personal y Bélgica acepta el consumo y hasta el cultivo de una planta por persona, aunque su uso en público es castigado.
Y en los Países Bajos tienen Coffe Shops, donde la marihuana es vendida.
El consenso prohibicionista está agrietado. Ya pasó el tiempo de que todo el mundo, encabezado por Estados Unidos, creía y actuaba para prohibir las drogas.
Hay elementos para que un gobierno que se asume de izquierda genere un amplio debate público sobre la despenalización diferenciada de las drogas bajo criterios médicos.
Espero que no tengan que pasar unos cien mil asesinatos mas para que se convoque a una deliberación seria.






