Es común conocer a quienes pretenden ser muy “machos”, hablando de falsa valentía. Presumen lo que no son y lo que no tienen. Buscan cualquier oportunidad para mentir, robar o traicionar. En estos días cercanos a la Navidad y el Año Nuevo, esos cobardes, disfrazados de valientes, andan sueltos.
Vea usted la insufrible cantidad de carros que vemos en la calle. Ni idea de en dónde estuvieron de enero a noviembre y cómo se desataron para invadir el mes doce de este 2022.
Lo lamentable es que muchos, quisiera decir que son solo algunos pocos, pero mentiría y también “soy enemigo de ese moralismo mocho” con el que pretendemos que las cosas no están tan mal.
Al conducir por Culiacán, durante el mes de diciembre, es necesario ir pensando ¿Ahora quién es el bruto que se va a meter sin precaución? ¿Quién va a dar vuelta por encima de mi carro? Si me chocan ¿Qué hago para asegurarme de anotar las placas? Porque va a huir, sin importar mi estado de salud y el de mis acompañantes. Y rogar que las placas correspondan al carro y al dueño del mismo.
Esa bola de cobardes que ahora circulan por Culiacán, presumiendo las camionetonas que la gran mayoría de los sinaloenses no podríamos comprar jamás. Anunciando que tienen mucho dinero y pueden hacer lo que quieran.
Pero en su valentía, presunción, riqueza y derroche, no son capaces de asumir las consecuencias porque, finalmente, solo son cobardes.
Si de verdad fueran lo que presumen respetarían a los demás ciudadanos, se ganarían el respeto de nosotros, y si ocasionaran algún incidente, tomarían la responsabilidad, resarcirían el daño y asumirían las consecuencias. Eso es ser valientes, pudientes e inteligentes. Lo contrario es de idiotas.
Durante los 19 días que le restan a este el último mes del año, si no es necesario, no salga de su casa y téngala bien cerrada. No por la pandemia de COVID, por la pandemia de cobardes al volante. Casi todo se puede pedir en línea, si está en sus posibilidades, recurra a esa opción.
Tenga sus seguros al día. Revise la vigencia de sus servicios médicos. Dele una checada a las chapas de su casa y sea responsable cuando le sea imputable la existencia de algún daño.
En la política es exactamente lo mismo, pero con menos vergüenza y desfachatez. Además de que no es solo en diciembre, sucede durante todo el año de todos los años, con acento en el periodo electoral. Lo peor es que hay quien se los cree y asume que en verdad son eso que utilizan para esconder su cobardía. Eso creo yo.











