Cuarenta y un mil millones de pesos tiene como presupuesto para este año la construcción de la refinería de Dos Bocas. La demanda de gasolina descendió por la crisis y su tendencia de mediano y largo plazo es a la baja mientras que las refinerías ya construidas apenas aprovechan el 36% de su capacidad. Al mismo tiempo, doce millones y medio de mexicanos trabajan por su cuenta sin emplear personal pagado y, ante el paro económico por el coronavirus, se quedarán sin ingresos.
Con esos cuarenta mil millones de pesos se puede implementar un programa emergente de empleo temporal que entregue un salario mínimo a once millones de personas durante un mes para que cumplan el aislamiento social a cambio de realizar actividades dentro de su casa.
De esta forma se atenúa el golpe a la economía de las personas que viven en la informalidad laboral que trabajan por su cuenta y se cumple cabalmente el aislamiento social que se necesita para que la salud de todos se proteja de mejor manera.
Los tipos de actividades a realizar por los beneficiados pueden ser tantos como inventiva social exista, debe haber un amplio abanico de acciones diseñado por todos.
También este programa de empleo temporal puede ser usado para, una vez superada la crisis sanitaria, detonar un programa de recuperación económica, garantizando un ingreso a este sector de los trabajadores mientras sus actividades vuelven a funcionar.
Es claro que al ser personas que laboran por su cuenta que no tienen empleados pagados, a lo mucho colaboran con ellos familiares que viven del mismo ingreso, ello garantiza que no se trata de empresas con ganancias importantes. Son pues, personas en situación precaria.
La cancelación de Dos Bocas no implica perder ninguna oportunidad, por el contrario, es la forma de evitar un fracaso económico.
No es viable económicamente generar un producto, gasolina, que está siendo substituido, a mediano y largo plazo, por el gas y la electricidad y que en estos momentos sufre una depresión. Además, no es necesario construir la refinería de Dos Bocas, antes que ello tendría que aprovecharse mejor las que ya existen.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) creó un modelo financiero de la refinería, el cual sometió a una simulación Montecarlo para estudiar 30 mil escenarios. Este análisis modifica los supuestos que determinan los flujos financieros en cada escenario, de acuerdo a los lineamientos establecidos por la SHCP, para evaluar la viabilidad financiera de los proyectos de inversión. Los supuestos que cada escenario modifica son márgenes de refinación, inversión total, tiempo de construcción y gastos operativos. Los resultados de este ejercicio consideran de forma robusta las contingencias de un proyecto de esta naturaleza. Es importante subrayar que este ejercicio no considera los costos de construcción de infraestructura adicional, como ductos e instalaciones de almacenamiento, o la remodelación del puerto de Dos Bocas para recibir buques de hondo calado.
El análisis concluye que en 98% de los escenarios, el proyecto de inversión en la refinería Dos Bocas genera más costos que beneficios. Es decir, destruye valor para Pemex.
Una decisión como ésta puede generar una grave crisis de las finanzas públicas para todo el país. Como lo afirmó la SHCP, Pemex necesita tener un plan de negocios creíble y razonable. Para lograrlo, es necesario que la principal empresa de México se enfoque en inversiones que generen valor y no que lo destruyan. De acuerdo a la información disponible, que fue incorporada en este ejercicio, la construcción de una refinería en Dos Bocas tiene una alta probabilidad de ser un obstáculo para alcanzar ese objetivo.
El IMCO propone cancelar el proyecto de la refinería de Dos Bocas; explorar otras opciones para mejorar las condiciones de abasto en el mercado de gasolinas y diésel, como inversiones en logística y almacenamiento de combustibles; reasignar los recursos a actividades que incrementen la viabilidad financiera de Pemex, como son la exploración y producción.
Por su parte, el Instituto Mexicano del Petróleo ya había señalado que la refinería de Dos Bocas no es rentable porque va a tener un costo de 14,000 millones de dólares, no los 8,000 que tanto ha señalado la nueva administración.
Por otro lado, a pesar de las inversiones de 25,000 millones de pesos en trabajos para modernizar el sistema de refinación de Pemex, sus seis refinerías cerraron el 2019 con una caída anual de 3.1% en el proceso de petróleo (el sexto retroceso al hilo), con lo que en el promedio del año pasado, transformaron a combustibles 592,010 barriles diarios de crudo, usando así 36.1% de su capacidad, en contraste con 37.3% del 2018.
En lo que se refiere a los centros refinadores de la empresa, la planta de Cadereyta, ubicada en Nuevo León, registró un proceso de 103,235 barriles por día, que representó una caída de 12.4% en comparación con el año anterior y una utilización de 37.5% de su capacidad.
La refinería de Madero, Tamaulipas, procesó 58,038 barriles por día, con un incremento anual de 203%, luego de que el año anterior tuvo un paro operativo de varios meses. Así, alcanzó el año pasado un uso de capacidad de 30.5 por ciento.
Minatitlán, Veracruz, que también estuvo parada varios meses del 2018, tuvo el año pasado un proceso de crudo promedio de 91,605 barriles diarios, con un incremento anual de 250% y un uso de la capacidad de 37.2 por ciento.
El resto de las refinerías tuvo caídas: en Salamanca fue de 34% anual, luego de que procesó 92,874 barriles por día, que fue 37.9% de su capacidad; en Salina Cruz, el proceso bajó 24%, llegando a 125,104 barriles por día, que también fue un uso de 37.9% de su capacidad, y Tula tuvo la menor caída anual, de 15%, con lo que promedió 121,154 barriles por día, lo que representó una utilización de 38.4% de su instalación.
El proyecto de Dos Bocas también está cuestionado en su construcción misma.
El medio “Animal Político” reporte que el grupo financiero Citibanamex estimó que una refinería como la planeada en Dos Bocas, para producir 400 mil barriles diarios procesando crudo pesado, costaría alrededor de 12 mil millones de dólares y tendría un tiempo de construcción de ocho años.
Resalta también que el gobierno mexicano decidió sustituir a empresas especializadas para desarrollar este proyecto.
El concurso estuvo limitado a cuatro participantes: los consorcios Bechtel-Techint (Estados Unidos, Italia-Argentina) y WorleyParsons-Jacobs (Australia-Estados Unidos), así como las empresas Technip (Francia) y KBR (Estados Unidos), pero ninguno cumplió con los requisitos de tiempo y costos.
“El que se declarara desierta nos confirma que han sido equivocados los estimados de tiempo y costo por parte del gobierno, a la vez que también lo es distraer la atención de Pemex para la construcción, sobre todo dado los graves problemas que ya debe atender”. Cita “Animal Político”
El coronavirus representa uno de los mayores retos que ha enfrentado México. El uso de los recursos públicos debe ser muy eficiente, sobre todo en estos momentos. Un programa emergente de empleo temporal resuelve dos problemas graves, la economía de los mas vulnerables y la salud de todos.






