El Diputado Gildardo Leyva Ortega, integrante del Grupo Parlamentario de MORENA en el Congreso del Estado de Sinaloa, se sumó a la propuesta de punto de acuerdo que hicieron los diputados pertenecientes a la Comisión de Protección Civil, «porque Sinaloa se encuentra en una fase crítica y catastrófica, si nos atenemos a los escenarios que planteó el Consejo Estatal de Seguridad en Salud el pasado 10 de abril»; se analizaron los tres posibles contextos que podrían presentarse en Sinaloa dependiendo de las circunstancias durante las semanas siguientes como parte de la pandemia del coronavirus.
En cualquiera de las eventualidades que se previeron, las empresas no esenciales, las esenciales y el Gobierno del Estado tendrían que hacer esfuerzos e inversiones extraordinarias porque no existe infraestructura ni personal para hacerle frente a lo que se veía venir.
Ese escenario catastrófico es el que estamos viviendo justo en este momento, porque de los 2,495 fallecimientos que se previeron, ayer 17 de agosto el secretario de salud nos informaba que ya había sido superado, pues 2,593 sinaloenses han perdido la batalla contra el COVID-19 y no se observa tendencia a la baja si consideramos los 604 pacientes activos a los que nada más ayer se sumaron 112 en todo el estado, sin considerar los mil 168 sospechosos.
Y lo que estamos observando es un relajamiento muy pronunciado en los negocios, en muchas oficinas de gobierno, que no están tomando con seriedad las obligadas medidas para garantizar la no infección como la sana distancia, el trabajo en línea, la promoción del lavado de manos y el uso de cubre bocas para concientizar a los ciudadanos y a clientes y empleados de los negocios; por lo que, sino asumimos la nueva normalidad de forma enérgica, lamentablemente el escenario para Sinaloa va a ser mucho peor del que se previó, del doble o hasta el triple de muertes en tanto se desarrolla y suministra la vacuna, la cual en el escenario más optimista estaría en el primer trimestre de 2021, es decir en 6 o 7 meses.
Además del grave rebrote que va a resultar con las enfermedades estacionales de invierno. Es cierto que la economía sufre, que debemos consumir local para ayudar a enfrentar la gravedad de la crisis que estamos viviendo, pero de eso a no evitar las aglomeraciones y no ser promotores de la salud para salvar vidas, hay una distancia enorme. Privilegiar la salud no es un imposible, este punto de acuerdo es también un llamado a no bajar la guardia.
COEPRIS y la Secretaria de Salud deben pasar a ejercer sus facultades en aras de ir en serio contra la aglomeración de personas propiciada por los propios locales. El precio de la inmovilidad es muy alto y no podemos no señalarlo. Apoyar este punto de acuerdo es obligación ineludible porque no hay justificación económica en la imprudencia que ya vimos cuesta vidas, asumir la nueva normalidad es responsabilidad compartida.










