Hoy 6 de junio se conmemora el 30 aniversario de la creación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Durante ese tiempo ha constituido una institución fundamental para la vida democrática en México y la salvaguarda del Estado de Derecho.

Durante estos treinta años, la CNDH ha logrado consolidarse como un contrapeso ante las distintas autoridades del país, sea en materia de seguridad pública, de procuración de justicia, de acceso a derechos como la salud, la educación, la cultura, entre otros; y siempre, privilegiando la protección de los grupos más vulnerables de México, como lo son las personas con discapacidad, adultos mayores, niños, niñas y adolescentes, desplazados, desaparecidos, migrantes y comunidades indígenas, por citar algunas, procurando siempre por el respeto irrestricto, y el cumplimiento de los Derechos Humanos.

En este sentido, considero que en estos últimos meses hay algunos temas pendientes que la Comisión Nacional debe darle atención prioritaria y difundir más su trabajo al respecto, pues, es algo que la sociedad está percibiendo como que se está quedando a deber, y me refiero a la política migratoria que se sigue actualmente; otro tema que requiere atención inmediata, es la necesidad de un estudio profundo, con perspectiva de Derechos Humanos, a nuestro sector salud, necesitamos conocer cuál es la situación que se encuentra en el acceso al derecho a la salud, por parte de los mexicanos durante esta crisis sanitaria provocada por el COVID-19.

Otro de los temas sobre el que urge se pronuncie la CNDH es lo que sucedió en Jalisco con la muerte de un joven al que supuestamente unos policías se lo llevaron arrestado por no usar cubrebocas y al día siguiente a sus familiares les informaron que había fallecido; lo cual considero, es un asunto que la Comisión debe investigar lo más rápido posible. Tema que se repite en toda la República, con diferentes actores.

También quiero comentar, que uno de los aciertos que ha tenido recientemente la CNDH, es en análisis que hizo sobre la situación de las personas recluidas en el sistema penitenciario del país, y la grave afectación que están teniendo por esta pandemia, lo que ello implica una afectación en su derecho a la salud. Como Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso, quiero señalar que una institución como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos es fundamental fortalecerla, renovarla y apoyarla, ya que de ella dependen en mucho que tengamos en México una cultura por el respeto a los Derechos Humanos, lo que significa vivir con dignidad y respeto por los demás.

Todos los mexicanos debemos estar unidos y sin condiciones, para salir en defensa de las personas que son discriminadas, abusadas, humilladas, maltratadas y vejadas de sus derechos humanos. La voz ciudadana ya se escucha en todas partes del mundo, porque los abusos de las autoridades que tienen el deber de cuidarnos, ha permitido que despierten las consciencias que exigen justicia y libertad. Somos nosotros los servidores que integramos los poderes públicos, el sector privado, la clase política y la ciudadanía en general, los que, desde nuestro ámbito de responsabilidades, debemos defender a todas las personas que estén pasando por una situación de vulnerabilidad temporal o permanente.

Solamente así, unidos, podremos ver reflejadas nuestras esperanzas por volver a la nueva normalidad, sin que seamos objeto de abusos de cualquier especie, sea quien sea la autoridad, o la persona que los profiera. Por eso la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, sus correspondientes en las entidades federativas y las independientes, son fundamentales y deben estar fortalecidas, siempre con el apoyo y la ayuda de los ciudadanos.

Ya basta de abusos de las autoridades. Los ciudadanos de bien, queremos trabajar juntos y solidarios por los derechos humanos. Es hora de crear un nuevo México, valiente, prudente y trabajador.