Ya estamos a unos días de que se presente el primer informe de gobierno de Andrés Manuel López Obrador como Presidente de la República, que no lo hará personalmente, solo lo enviará por escrito. Él afirma que los mexicanos estamos felices, felices, felices; aseveración que no comparto. Indudablemente hay “ideas” o “propuestas” plausibles, encomiables, fabulosas; el problema es lo que está costando la implementación, si es que se llegan a implementar.

 

Indiscutiblemente la misión de mayor importancia que se propuso el gobierno de AMLO es luchar contra la corrupción, ante eso nadie en su sano juicio se puede manifestar en contra, a menos que de esa manera corrobore que es corrupto y parte de ese sistema.

Lo que hasta ahora causa mi mayor inconformidad es la aparente falta de planeación. El seguimiento de ocurrencias y a ver qué pasa y de a como nos toca.

A la fecha no sabemos si se construirá o no el aeropuerto en Santa Lucía, aunque AMLO asegure que sí, por las decenas de amparos interpuestos. Los padres que acudían a las Estancias Infantiles aun no saben si les llegará el recurso de manera directa, como se ha anunciado; si regresará el apoyo a las estancias mismas, a causa de los dictámenes legales, o si simplemente tienen que rascarse con sus uñas, como lo han hecho lo que va del año.

La Guardia Nacional, junto con los efectivos del Ejército y la Marina que ahora hacen labores de seguridad pública, se han convertido en la burla de los grupos delincuenciales que en su calidad de “ciudadanos” tienen que ser respetados sin importar los derechos de las personas de bien ni de los elementos mismos.

Por otro lado, en «La Esperanza de México», en el Senado se destaparon las cartas y se realizó un cambio de liderazgo que parece reírse del sentido común. Una mayoría no reconocida que incluye a petistas y pesistas.

En Sinaloa, el Grupo Parlamentario de MORENA en el Congreso, incluyendo a los asesores, allegados y camaradas; han formado tantos grupos que ya no puedo asegurar si están divididos en 2, 3 o 4. 

El llamado morenista de inclusión, aceptación o tolerancia solo es válido para quienes estén de acuerdo con la forma de pensar de quien lidera la idea a discusión en el momento; cualquier variante es traición y una sarta de calificativos que son todo menos incluyentes, tolerantes o de aceptación.

La elección interna de MORENA llegará en ese escenario. Con la eliminación de quienes se afiliaron a partir del 2018, sin importar qué posición de relevancia ocupen, sean puestos de elección popular o no. Con el conflicto interno en el Congreso Federal y el Local. Con Alcaldes odiados, maltratados y denostados por sus compañeros de partido o cuando menos de alianza electoral. Un partido que enfrenta una cuesta que podría encaminarlo a un peor 2021. Eso creo yo.