El Plan de Inversión en Infraestructura 2026-2030 presentado por la Presidenta, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, es un instrumento de política pública que sin duda, marcará el rumbo económico y social de México en los próximos años, señaló en tribuna el diputado del Partido Sinaloense, doctor Víctor Antonio Corrales Burgueño, quien añadió que Sinaloa está en una posición estratégica, no solo por ser referente agroalimentario a nivel nacional, sino por ser también un nodo logístico natural del Pacífico mexicano.

 

A nombre también de su compañera de bancada, la Diputada MC. Angélica Díaz Quiñones, consideró que los efectos de este plan pueden convertirse en una auténtica palanca de transformación regional si se suman los esfuerzos del gobierno federal, la iniciativa privada, el gobierno estatal, los gobiernos municipales y en general toda la sociedad sinaloense. “Este plan debe convertirse en una oportunidad para impulsar la planeación regional, evitar la improvisación y fomentar la participación social. Porque cuando la infraestructura se diseña con visión de futuro, se convierte en un instrumento de igualdad que genera un estado de bienestar social, que es el propósito de la presidenta de México, al poner en marcha este Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2023”.

Corrales a Burgueño dijo que este plan que no debe analizarse únicamente como un paquete de obras, sino como una estrategia integral de desarrollo nacional, con implicaciones directas en la competitividad de las entidades federativas y, de manera muy particular, en el futuro de nuestro estado. “Este plan no es un documento más; es una transformación de la visión de desarrollo nacional, que implica una inversión acumulada de aproximadamente 5.6 billones de pesos entre 2026 y 2030, destinada a ocho sectores estratégicos: energía, transporte ferroviario y carretero, puertos, salud, agua, educación y aeropuertos”.

Explicó que para el ejercicio fiscal de 2026, el Plan contempla una inversión en infraestructura que representa 2.5 % del Producto Interno Bruto (PIB), lo que equivale a un incremento adicional de 722 mil millones de pesos sobre lo ya presupuestado en el Paquete Económico de este año que son 1.26 billones de pesos.

Este volumen de recursos no tiene precedentes recientes y coloca a México en una ruta de fortalecimiento de su infraestructura pública y mixta, con una expectativa de estimular el crecimiento económico hasta cerca del 3 % en 2026, por encima de las cifras de años recientes, además introduce modelos de inversión mixta diferentes de las antiguas Asociaciones Público-Privadas (APP), con esquemas financieros más eficientes y menores costos de financiamiento, manteniendo el control mayoritario del Estado.

Este enfoque, incrementará el volumen de inversión, y modificará la naturaleza del financiamiento, combinando recursos públicos, capital de banca de desarrollo, mercado de valores y participación privada regulada. La importancia de este diseño es que no compromete las finanzas públicas de manera insostenible, al tiempo que atrae capital para proyectos de largo plazo.

“Este plan no puede entenderse únicamente como cifras agregadas. El Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 ya contemplaba un gasto significativo en obra pública, pero con la introducción de los 722 mil millones de pesos adicionales, se eleva la inversión física en infraestructura hasta niveles que representan hasta 2.5 % del PIB, una proporción histórica en términos relativos al tamaño de nuestra economía”.