El Congreso del Estado de Sinaloa ha brincado la barrera provocada por la pandemia causada por el COVID-19, que impide se realicen de manera presencial, sin riesgo para la salud, las sesiones del actual periodo ordinario, que está próximo a concluir.

Afortunadamente se ha continuado con la labor legislativa, tanto del pleno como de las comisiones permanentes, aprovechando la tecnología y las plataformas que permiten la realización de reuniones virtuales. Pero no todo es prueba superada.

En la política, en particular en un lugar en el que se reúne un numeroso grupo de egos deseosos por aparecer, y parecer los que dominan el escenario, el sueño dorado había sido gozar del don de callar, de manera automática, al que refuta o pretende refutar, al que se siente el “más chicho”. Y ahora es cuestión de decir “ciérrenle el micrófono” y su deseo se hace realidad.

Desconozco si la forma como están conduciendo las sesiones virtuales son a necedad de las diputadas que allí mandan, y si la forma como se están transmitiendo es por ignorancia de quienes pican los botones. Le adjudico la culpa, en su totalidad, a las diputadas, que seguramente no hacen caso a los consejos de quienes sí saben operar pero no son escuchados. Me consta que los empleados del Congreso se esfuerzan por hacer su trabajo lo mejor posible.

Seguramente habrá quienes, con mayor conocimiento y experiencia, podrán ampliar el catálogo de líneas de acción que deberían mejorar, cambiar o corregir a la hora de tener sesiones virtuales del pleno de la LXIII Legislatura. Yo le propongo se consideren 5.

1.- La conducción de la sesión.

Nadie le ha explicado a la Mesa Directiva, o de plano no entienden, que una sesión virtual no es un evento distinto a una sesión presencial. Lo único que cambia es la cercanía física. Lo demás es lo mismo. Por lo tanto, no tiene por qué haber un reglamento distinto, ni aplicarse un nivel de consideración diferente a cuando se inicia en el mismo recinto con todos los individuos presentes. Solo se requieren adaptaciones.

Las 11 de la mañana, hora de ley; no tiene por qué sufrir modificaciones, a esa hora inicia la sesión y el que no llegó, o no se conectó, pos no llegó. Que si tiene fallas con el internet, que si se le trabó el celular; son excusas inválidas. Es como si en sesión presencial dijeran que se va a esperar a alguien porque se le ponchó el carro, se quedó sin gasolina o se levantó tarde. Es lo mismo.

De igual forma, si la Mesa Directiva o alguno de los Diputados detecta que no tienen presencia a cuadro más de 19 de ellos, entonces se debe confirmar el quórum legal, no antes. Es lo mismo que presencial. No se detiene porque “chonita” se fue al baño, se salió a fumar a las pérgolas o a comadrear a las paraguas.

Lo mismo debe aplicar a los viajeros virtuales. Nuestros diputados tienen que dedicar cuando menos el tiempo de las sesiones a estar en un solo lugar, con el trasero fijo, atendiendo la reunión y no, como varios, haciendo mandados en la calle, o yendo a quien sabe dónde mientras les están hablando. Porque es claro que los que hablan en la reunión le hablan a todos los demás. Qué falta de seriedad el creer que porque se le permite escoger el lugar en el que seguirán la sesión mediante la tecnología, crean que lo pueden hacer mientras van a las nieves o a dejar a su mamá al super.

Y para establecer el orden ahora sí les dieron dientes. En sesión presencial si querían callar a alguien no podían, le cerraban el micrófono sí, pero pa cerrarle la boca, muy difícil. Y la alegata se extendía por buen rato. Ahora no. Como le decía al principio, ahora sí alcanza el “garrote”, un botonazo y se acabó el problema.

2.- La transmisión en redes sociales.

Aquí tampoco les dijeron que no existe ninguna razón para hacer cambios. En las transmisiones de las sesiones presenciales todo era excelente en cuanto a encuadres, quién aparecía en la imagen, la posibilidad de ver con atención al hablante, y cuando eran necesarias, las tomas abiertas que permitían ver las votaciones, la asistencia y las reacciones.

Ahora, no hay que estar muy atento para ver qué están comiendo, quien se levantó al baño (porque se ve que la puerta que abrieron es la del baño), el que tiene un tendedero de calzones al fondo, el que bosteza, el que no tendió la cama o de plano está muy a gusto acostado en ella. ¿Pero qué necesidad?

Las transmisiones pueden ser exactamente iguales que cuando eran presenciales. Los que tienen que estar viendo si hay quórum o no son ellos mismos, los que están en la Mesa Directiva y los diputados que están en la reunión vía zoom. Eso sí, al momento de la votación, cuando toman lista de asistencia o se verifica el quórum legal, será necesario que aparezca a cuadro el total de los asistentes.

3.- La tecnología.

Somos testigos de que la mejor transmisión se consigue con los mejores equipos. Ni siquiera tienen que ser los más caros pero sí deben tener las características adecuadas. Desconozco si han asesorado a los diputados en cuanto a eso y “por falta de dinero” no se han hecho de un teléfono, una laptop o una pc con una cámara web decente. Incluso un micrófono y audífonos o diadema con ambos.

4.- La señal de internet.

El otro muy alegado problema es la señal de internet. Por favor, todos sabemos si el internet de mi casa es bueno o chafa. Si servirá o no. Si tiene fallas o es estable y de buena velocidad. No se hagan los inocentes y muévanse, antes de que empiece la reunión, al lugar en el que saben que todo se verá y escuchará bien.

5.- La habilidad de hablar ante una cámara.

Este detalle tan simple es de sentido común. Mis queridas Diputadas y Diputados, “neta”, no necesitamos saber que no se han retocado el tinte o recortado los pelos de la nariz, no se metan en la cámara. Guarden la distancia necesaria para que los veamos y escuchemos pero no se acerquen tanto. Si no oyen, lávense los oídos, súbanle a las bocinas o usen audífonos. Si no los escuchan a ustedes, hablen más fuerte o usen micrófono.

Mientras se ponen de acuerdo para mejorar el buen esfuerzo que hacen los nunca bien ponderados legisladores que nos ha tocado disfrutar en esta Legislatura LXIII, deseo que encuentren la “O” por lo redondo a las sesiones virtuales. Eso creo yo.