Uno de los lanzadores mexicanos con más brillante trayectoria en Ligas Mayores, que, además, se ha encargado de poner en alto el nombre de Culiacán en el mapa, es el siempre guinda: Óliver Pérez. El lanzador de los Tomateros de Culiacán está a punto de establecer una nueva marca, con la mayor cantidad de temporadas en MLB para un pelotero nacido en México (18), superando a Aurelio Rodríguez, Fernando Valenzuela y Juan Gabriel Castro.

Ante eso, comenta sus primeras impresiones en su debut con los padres de San Diego, retirando a Ichiro Suzuki por la vía del ponche. “Son 18 años, pero uno como deportista piensa que fue ayer porque el tiempo vuela, son cosas que se quedan en el recuerdo, tantas cosas que han pasado, altas y bajas.

«El día de mi debut fue muy especial, como lo he comentado en una entrevista, yo a Ichiro lo veía en los videojuegos, lo usaba para batear, y en el momento que me tocó tirarle dije yo: ‘¿qué está pasando aquí, me metí al videojuego o qué?’ Ya que lo ponché, uno se relaja poquito y ya sabe dónde está”.

El año 2002 fue de gloria para el serpentinero, que después de conseguir un campeonato con los Tomateros, cumplió el sueño de lanzar la Gran Carpa, así lo narra: “Ese año me tocó ser campeón aquí con Culiacán, la Serie del Caribe era prácticamente al día siguiente, llegas a Venezuela, juegas quedamos campeones y tenía que reportar a Estados Unidos, empecé en clase A+, me subieron a Doble A, tuve cuatro juegos y me subieron, subí muy rápido y me sorprendió».

«Normalmente cuando uno está en las menores piensas que irás liga por liga, pero a mí me tocó antes del Juego de Estrellas, tres meses y medio llegué a Grandes Ligas y yo no lo podía creer hasta que ponché a Ichiro, porque hasta que tú llegas a la loma es cuando sientes que estás ahí”.

Pérez, de 38 años, ha visto actividad con los guindas en 12 temporadas. Donde acumula 209 innings lanzados en 116 encuentros. Su récord de por vida es de 10-15 con una efectividad de 3.01. Y se ha posicionado como uno de los actuales ídolos. “Yo a los Tomateros de Culiacán lo llevo en el corazón y cuando no estoy jugando ustedes saben que siempre me ven en el estadio, en las tribunas, en el dugout visitando a mis compañeros, como todo un culichi, tengo el privilegio de estar en el dugout con ellos y son cosas que se tienen que agradecer y disfrutarlas”, confesó.