La Diputada del Partido Sinaloense (PAS) en el Congreso del Estado de Sinaloa, Angélica Díaz de Cuén, manifestó que en esta época en que vivimos una pandemia pocas veces padecidas y que nos afecta a todos, pero principalmente a quienes se encuentran en una situación de vulnerabilidad, como lo son adultos mayores y personas que padecen algunos tipos de enfermedades; principalmente personas con problemas renales, hipertensión, diabetes, sobrepeso, y con un sistema inmunológico delicado por tratamientos médicos.

Sin embargo, hay una población que también es vulnerable por las condiciones en las que vive, y son aquellos que se encuentran recluidos y hacinados en alguno de los centros penitenciarios del país, ya sean del orden federal o de las entidades de la República.

Con la aprobación, por parte del Senado, de la Ley de Amnistía, sólo se beneficiarán en todo el país, un poco más de 6,000, personas condenadas o en prisión preventiva por delitos menores como el aborto, pequeños robos o posesión de drogas, sin que ello signifique un perdón, sino que puedan tener una segunda oportunidad, así como evitar el hacinamiento dentro de los centros penitenciarios y con ello, también mitigar un poco los efectos del COVID-19.

En este sentido, como Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso del Estado, considero que el proyecto de Ley de Amnistía que el presidente de México envió al Congreso de la Unión, y que se aprobó el pasado lunes 20 de abril en el Senado de la República, es un acto humanitario a adultos mayores, jóvenes criminalizados por consumir drogas, mujeres que abortaron en la entidad, indígenas que no tuvieron una defensa adecuada, o presos políticos.

De igual manera, considero que esto es una oportunidad para revisar la situación de los centros penitenciarios en la entidad, así como la legislación con la que contamos actualmente para beneficiar a personas que no representan un grave peligro para la sociedad, ya que estamos hablando de la vida, salud e integridad de personas que están en situación de prisión y que también son ciudadanos y que merecen ser protegidos de la pandemia del COVID-19.

“Estaré pendiente, para que las autoridades de los Poderes públicos hagamos lo propio, para aminorar los efectos nocivos que representa para las familias sinaloenses. No me cabe la menor duda que saldremos adelante de esta pandemia; si cada uno de nosotros ponemos nuestra parte, más pronto se atenderá y resolverá este problema de salud pública. Tengamos fe, esperanza y caridad, para hacer menos pesado este aislamiento laboral, económico y social; y ayudar a los más vulnerables de la sociedad”, finalizó.