Como le decía en mi entrega anterior, hay cambios importantes en el Congreso del Estado de Sinaloa que están siendo para bien. Por supuesto más de uno de ustedes encontrará argumentos para decir lo contrario pero, como le decía al veterinario y al polémico periodista, quiero ser positivo, encontrar lo bueno y dar el voto de confianza.

 

A lo que me refiero en esta ocasión es que al inicio de esta LXIII Legislatura, cada sesión era como una repetición de la mañanera del Presidente López Obrador, en la que unos se dedicaban a recordar el pasado y justificarse con el “cochinero” que se había dejado. Por supuesto, del otro lado a defenderse como gatos panza arriba. En ocasiones la alegata la ganaban unos, en ocasiones los otros. Lo malo es que los ciudadanos nunca éramos los favorecidos. El asunto se limitaba a una lucha de egos y párele de contar.

Afortunadamente la madurez y comprensión ha comenzado a llegar, despacio pero ya empezó. Porque, al parecer, nuestros diputados ya están entendiendo de qué manera contesta un legislador.

Cuando un Diputado considera que se está cometiendo una injusticia, responde con una iniciativa. Una propuesta de ley bien fundamentada, consensada con los actores, posibles beneficiarios o afectados de la misma, basada en la Constitución y las leyes que de ella emanan. Considerando los tratados internacionales y la realidad, la idiosincrasia y el contexto de los sinaloenses. Así contesta un legislador. No con gritos y sombrerazos (sin raspar muebles). Afortunadamente parece que esto se empezó a entender.

Déjeme mencionar algunos ejemplos.

Un caso claro es el de los uniformes y útiles escolares. Mucho criticaron que el gobierno de Quirino Ordaz redujera el beneficio a un solo uniforme y no para todos los estudiantes de nivel básico. Las razones son lo de menos, no se entregaron y se dejó sin esa ayuda a muchas familias para las que es por demás oneroso tener que invertir en esas prendas y esos artículos.

Empezaron las críticas, las denostaciones, y por supuesto las defensas. Afortunadamente al Grupo Parlamentario de MORENA, con la Diputada Flor Emilia Guerra a la cabeza en este caso, como Presidenta de la Comisión de Educación Pública y Cultura, contestó con una iniciativa que ahora ya obliga al ejecutivo a entregar cada año dos uniformes y para preescolar un par de tenis. Eso es contestar como legislador.

Otro ejemplo claro lo dio la Diputada Victoria Sánchez, también de MORENA.

Recordará usted el gran conflicto en que se convirtió el negar el aumento, o ajuste, al impuesto predial, al grado de que el Alcalde de Culiacán ya presentó una iniciativa al respecto. Incluso en la comparecencia de hace un par de semanas hizo referencia al tema y en especial a la inequitativa aportación de parte de los campos de golf.

El detalle es que no supo que la Diputada Sánchez ya presentó la propuesta para derogar la fracción IV del Artículo 35 de la Ley de Hacienda Municipal del Estado de Sinaloa, que hará se deje de dar trato especial a los campos de golf y la recaudación podrá aumentar en más de 6 millones de pesos por impuesto predial. Así contesta un legislador.

Claro que hay muchos otros ejemplos, como las muy importantes propuestas del Grupo Parlamentario del PRI para modernizar y eficientar el funcionamiento del poder legislativo; las iniciativas a favor del medio ambiente del PAN; las propuestas del “Capi” González para proteger a las viudas de los policías y a los agentes en activo; y muchos más que no alcanzaría a mencionar, disculpen ustedes; y por supuesto, la gran cantidad de iniciativas de la Diputada Angélica Díaz del PAS, que siendo ella sola ha sido un ejemplo de productividad legislativa.

El tema del presente texto no es quién es más productivo o efectivo, lo importante es que los alegatos, acusaciones, luchas de egos, desorden en el pleno; ahora lo vemos menos y vemos más acciones que al fin de cuentas benefician a los ciudadanos, que para eso están los Diputados, para contestar como legislador y aunque todavía falta mucho por hacer, están en el rumbo de aprovechar el tiempo que les queda. Eso creo yo.