HOY RECORDAMOS, a una de las mas grandes figuras que han desfilado por los diamantes de nuestro país y especialmente, en esta plaza guinda, donde se constituyo, en idolo de todos los tiempos. A 27 años de su partida al cielo, Tomas Arroyo Valladares, dejo legado imborrable, como jugador y posteriormente, como entrenador y corazón del béisbol en la UAS.
NATURAL DE Monterrey desde el 9 de diciembre de 1926, inicio su carrera en el béisbol profesional como pitcher derecho en 1946 en la Liga Mexicana, con Los Alijadores de Tampico. Al año siguiente, fue galardonado, Novato del Año por lanzar en 41 juegos y 3.95 de efectividad. Se recuerda de su brillante carrera, el famoso juego de exhibición el 30 de octubre de 1947, donde fue el pitcher ganador, frente al estrella de Grandes Ligas, Bob Feller, conocido como “Bola de Humo”, por 4-3.
En el circuito de verano, defendió franelas de, Veracruz, Laguna, Nuevo Laredo, y Yucatan, con marca de 119-97 y 3.68 de PCLA. En 1948 en el Parque Delta, gano el juego de estrellas, entre Mexicanos y extranjeros por 3-2. En 1949, impuso marca de cuatro cierres consecutivos. En 1954, en Florida, gano otro partido de exhibición a los Yanquis de Nueva York,
“PIYUYO» ARROYO, tipo bromista, agradable,-lo trate de cerca-, combino su carrera como pionero de la Liga de la Costa del Pacifico, que funciono de 1945 a 1958, donde se consolido, de los mejores de la llamada época romántica. Y fue aquí, con Tacuarineros de Culiacan, que se convirtió en celebridad. En 1947 llego a esta capital y se quedo para siempre, hasta el ultimo día en vida, el 27 de mayo de 1993, al lado de su esposa Conchita y dos hijos, Alicia y el ahora arquitecto, Tommy Arroyo.
PARA LA CAMPAÑA 48-49, Tomas Arroyo, fue el mejor en efectividad con 2.03 y líder de blanqueadas junto a la “Tuza” Ramirez, con 4. En la edición 51-52, fue campeón en ganados y perdidos con 12-5, también acompañado de Ramirez. Para entonces, era adorado. Luego brinco a la Liga Invernal de Sonora-1958-1965-con Rieleros de Empalme en donde lanzo las temporadas de, 60-61, 61-62 y 62-63, con global de 19-9, de acuerdo a estadísticas del historiador Guillermo Gastelum.
SU BRILLANTE historial, le permitió ingresar al Salón de la Fama del Béisbol Mexicano en Monterrey en 1981, junto al gran Vinicio Garcia-de gratos recuerdos en Culiacan- el ampayer Salvador Castro y el short stop, Apolinar Pulido. En esta capital Sinaloense, que lo arropo, hijo adoptivo, también lo inmortalizo en 2001. A su retiro, el 17 de noviembre de 1969, encontró trabajo de entrenador en la UAS, en lugar de otro inmortal, Guillermo “Huevito” Alvarez.
AHÍ CONSTRUYO una escuela de excelentes peloteros de la década de los 70, que fue potencia nacional universitaria y una de las mejores franquicias en la creación de Liga JAPAC. Se jubilo en 1992 y murió el 27 de mayo de 1993.
EN SU HONOR, el estadio principal de Ciudad Universitaria, lleva su nombre con un busto y una liga de primera fuerza fue bautizada en su honor en los 90s, la «Tomas Arroyo».











