La pandemia está rompiendo récords un día sí y otro también. No sabemos, y es muy difícil de imaginar, cuál será el alcance de este virus que no se entiende natural. Tiene una capacidad destructiva que parece programada y no quiero creer que en un laboratorio se haya decidido que así fuera.

Me es motivo de gran molestia el saber que no bien pasado el proceso electoral, el lunes 28 de junio, nos soltaron la “actualización de casos pendientes de subir a plataforma en los últimos 3 meses”, dando a conocer que había 1,219 nuevos enfermos confirmados y que, en realidad, Culiacán tenía 513 casos activos, Mazatlán 222, Ahome 131, El Rosario 100, y después de ese día toda la escalada que se ha venido dando, hasta los 567 nuevos reportados hoy sábado, que colocan a Culiacán, Mazatlán, Ahome, El Rosario y Navolato en rojo, con Guasave y Escuinapa muy cerca de alcanzar el mismo color.

En estos momentos lo menos importante es si hay o no mapa oficial de la Secretaría de Salud del Estado, vale un reverendo comino si a los ciegos, sordos y mudos del Gobierno Federal les parece, junto con Quirino Ordaz Coppel, que estamos en amarillo, esa sandez ni ellos se la creen.

Es imperdonable, y se debe encontrar al responsable, de que se hayan ocultado los números para que hubiera campaña y elección. Solamente una mente desquiciada pudo idear un engaño que nos hiciera creer que estábamos venciendo el virus y, con esa confianza, saliéramos a formar parte de quienes participamos con nuestro voto y nuestra colaboración en las casillas.

Por otra parte, gran molestia me genera escuchar o leer a quienes defienden a un gobierno, estatal y federal, declarando que “la culpa la tenemos todos” ¿Qué acaso no entienden que “TODOS” es exactamente lo mismo que “NADIE”?

Cuando hay una alerta, un desastre, un estado de emergencia, una crisis financiera, y por supuesto una pandemia, existe un elemento que TIENE que tomar la batuta y tomar decisiones que generen las condiciones para resolver la situación que nos pone en riesgo. Para eso existen los gobiernos. No existen para crear figuras de alabanza y sabelotodos a los que no se pueda contradecir sin que brinquen sus fieles seguidores y defensores.

Los gobiernos existen para poner orden cuando el sentido común no se manifiesta entre los ciudadanos. El sentido común NUNCA se manifiesta, de manera generalizada, en una situación de emergencia nacional o, como en este caso, mundial.

El Gobierno de México no ha servido para lo que fue creado ante la contingencia del COVID-19. No hay excusa por lo hecho o dejado de hacer por los gobiernos federales anteriores, el actual ya tiene casi 3 años, y el “Gober” ya casi se va, y no se ve por dónde hagan algo por evitar que el coronavirus nos siga matando y empobreciendo. Eso sí, tenemos futbol de primera división con estadio nuevo en Mazatlán, pero también seguimos con el Tren Maya y el Aeropuerto de Santa Lucía, que para el caso es lo mismo. Esa y otras obras debieron olvidarse para apoyar a las familias y a las empresas, no solo los países ricos pueden hacerlo, también los gobiernos eficientes con líderes a los que les importa su gente.

El único que ha intentado hacer algo ha sido el Alcalde de Culiacán, Lic. Jesús Estrada Ferreiro, y le salió cola. Que diferente hubiera sido si a los empresarios, afectados por las medidas tomadas en la capital sinaloense, el Gobierno de México les hubiera condonado, por ejemplo, el pago de IVA e ISR y de la energía eléctrica, que el Gobierno del Estado les hubiera perdonado el pago del impuesto sobre nómina y algunos otros que le corresponde cobrar. Otra hubiera sido la historia. Ya si les ayudaban a pagar parte del sueldo de los empleados hubiera sido histórico, pero es pedir peras al olmo.

En cuanto a los ciudadanos, claro que sí tenemos responsabilidad, pero ¿Cuándo hemos sido responsables?

Que bueno que haya quienes, con voz y gesto de muy convencidos, dicen “somos más los buenos”. Sin embargo, todos los días vemos a quienes se pasan los semáforos en rojo, que dan vueltas prohibidas, montones de menores que se dedican a servir como punteros, mujeres con bebés “desmayados” pidiendo limosna en los cruceros, fiestas en salones y en la calle, cientos de muertos, desaparecidos, asaltos, miles de balas disparadas al aire en fin de año, bravucones con complejo de buchón, raizers con choferes ingiriendo alcohol y motociclistas que se brincan los camellones de los boulevares, camiones conducidos a exceso de velocidad ¿En dónde están los buenos que defienden a las víctimas o evitan que se viole la ley?

En un estado como el nuestro y en un país como el nuestro, se necesita una gran campaña de concientización y educación, y un gobierno que haga cumplir la ley, no un chistosito que no se quiera poner el cubrebocas.

No, no es cierto que estamos bien. No está bien la economía, no está bien el sector salud, faltan muchos medicamentos, no hay seguridad, no hay ley para los ciudadanos comunes, y lo saben, pero no pueden contradecir a su jefe, tienen que actuar y hablar como si también se creyeran el “jueguito”, y lo peor es que algunos llegan a aceptarlo como verdad. Eso creo yo.