Durante mucho tiempo, si hubo algo que los mexicanos podíamos presumir a nivel mundial, era nuestro esquema de vacunación universal. Dicho liderazgo no fue fortuito o improvisado, ya que la historia de la vacunación en nuestro país se remonta a los inicios del siglo XIX, cuando el Rey Carlos V de España mandó a inocular con la vacuna antivariólica (para prevenir la viruela) a los habitantes de todos los territorios coloniales en América que se encontraban bajo el dominio español. Pero fue en la época de Porfirio Díaz cuando la vacunación, como parte de una política preventiva de salud, tuvo un impulso decisivo. Fue durante su mandato que expide la Ley constitutiva del Instituto Bacteriológico Nacional, creado para el estudio de las enfermedades infecciosas, y la preparación de vacunas, sueros y antitoxinas.

Está documentado como ara consolidar ese proyecto, científicos connacionales eran constantemente enviados a la Fundación Rockefeller o al Instituto Pasteur de París, con la misión de capacitarse y traer tecnologías para fabricar localmente los sueros contra diversas enfermedades. Todo ello rindió frutos que fueron poco a poco multiplicándose, por ejemplo, cuando en 1943 la Asociación Americana de Pediatría aceptó la vacuna contra la tosferina, ya México la había producido y se aplicaba desde tres años antes. Posteriormente, a finales de los 80, nuestra nación no sólo cubría la demanda interna, sino que además se logó ser exportador de biológicos a más de 15 países. Con nuestro esquema de vacunación, se logró erradicar enfermedades infecciosas como la viruela, poliomielitis, sarampión, difteria, tos ferina, y rubéola. De hecho, al cuadro básico de vacunas se agregó en los últimos años una contra el Virus del Papiloma Humano y otra para la Influenza.

Pero algo pasó en los últimos tres años que según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de la Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), para el cierre del 2020 se contabilizaron en México casi medio millón de niños que no recibieron sus vacunas DTP (difteria, tétano y tos ferina). Esta situación vino a tambalear nuestro consolidado y reconocido esquema de vacunación, quedando ahora entre los diez países a nivel mundial que han presentado deficiencias en este rubro durante los últimos tres años. Para darnos una idea del grave problema que ahora enfrentamos, ya en Pakistán y aunado al Covid, se están dando serios brotes de sarampión que complican aún más el actual panorama a nivel mundial. Este lúgubre escenario, ha sido catalogado como “una catástrofe absoluta” por la doctora Kate O´Brien, Directora del Departamento de Vacunación de la OMS en Ginebra.

¿Pero qué pasó en México? ¿Por qué pasmos de ser un modelo de vacunación en el mundo a estar ahora al nivel de países como Malí, Tanzania, Venezuela, Mozambique, Pakistán, Indonesia, Filipinas, y Angola?

Es verdad que la pandemia del Covid ha generado la interrupción de actividades cotidianas que pudieran estar ligadas a la eficiencia en los servicios de salud. Sin embargo, el mismo informe de la Unicef detalla que esta situación (retraso en la aplicación de vacunas del cuadro básico) no obedece específicamente a causas generadas por este nuevo virus, sino que es un problema que se viene reflejando desde el 2018.

En el 2019, cuando apenas iniciaba el Covid, México dejó de aplicar la vacuna contra el Sarampión a 558 mil niños y niñas. El argumento de las autoridades de nuestro país fue la escasez de este biológico y su dificultad para adquirirlo. ¿Pero que no antes éramos autosuficientes con la elaboración de nuestras propias vacunas? Lo que es un hecho es que las consecuencias de las restricciones sanitarias por el Covid, les ha caído como anillo al dedo a nuestras autoridades de salud para justificar este problema como un daño colateral de la actual pandemia que nos trae de cabeza.

“Los brotes de enfermedades múltiples serían catastróficos para las comunidades y los sistemas de salud que ya luchan contra el Covid-19, por lo que es más urgente que nunca invertir en la vacunación infantil y garantizar que llegue a todos los niños, ya que de los contrario estaríamos en riesgo de brotes de enfermedades devastadoras pero evitables como el sarampión, la poliomielitis o la meningitis”. Tedros Adhanom Ghebreyesus (Director General de la OMS).

MENSAJE DE ALIENTO Y SOLIDARIDAD. – El que me permito hacer llegar en este espacio a un gran amigo, el Lic. Sergio Jacobo Gutiérrez, actual Coordinador del Grupo Parlamentario del PRI en el Congreso, quien se encuentra luchando por restablecerse de los efectos del Covid. Sergio, además de un intelectual y político eficaz, ha demostrado siempre ser un hombre honesto, de fe y de familia, y estamos seguros que es precisamente ahí, en esos valores, donde encontrará la fuerza para salir adelante.