El 26 de enero pasado, en su visita al sur de Sinaloa, el Presidente Andrés Manuel López Obrador prometió los recursos para continuar y concluir las obras que corresponden a la Presa Santa María en el municipio de El Rosario, y los canales de riego de la Picachos en Mazatlán.

 

Habló tan bonito y tan seguro que todos los presentes, más los que vimos la transmisión en vivo, creímos que su palabra era de fiar y el “empiecen a ejercer lo que ya está autorizado” era una prueba irrefutable de su real compromiso con nuestro Estado y en particular con los productores del “granero de México”.

La promesa de conclusión del proyecto de la presa Picachos renovó la esperanza a los productores del sur de Sinaloa, pues han anhelado más de 13 años que este sueño sea una realidad.

Sobre la continuación de ambas obras, AMLO dijo “no va a faltar presupuesto”; en particular sobre la Presa Santa María agregó que “lo que hay autorizado son 250 millones; pues ya, empiecen a ejercerse y si en tres meses hacen falta 250 millones más, yo me comprometo a conseguirlos”.

“Las 2 presas pueden significar tener capacidad de riego hasta para 40,000 hectáreas en el sur de Sinaloa, y vamos a hacerlo, es mi compromiso, es mi palabra”.

Sin embargo, a más de ocho meses, la Presa Santa María continúa en menos del 25% de avance y aun cuando el Presidente de la República se comprometió a “que no falte presupuesto hasta terminarla”, eso es lo que no ha llegado, el presupuesto.

El delegado del Gobierno Federal en Sinaloa, José Jaime Montes Salas, reiteró que esta obra no se ha concretado porque hubo corrupción y hace como tres sexenios está empezada y no se ha concluido. El real y evidente, pero maldito problema de la corrupción. Esta bandera que ya está colmando la paciencia y que ni corrigen, ni castigan, ni evitan que les impida avanzar.

Pues aquí seguimos, esperando. Y aunque el Delegado Montes Salas intente defender al Presidente, los 500 millones comprometidos, una vez más, con cuarta transformación y todo, volvieron a quedar en promesas.

La constructora con la que ya existen contratos para estas obras es ICA, a la que se le deben 340 millones de pesos, cantidad que tendrá que saldarse y además inyectar el presupuesto necesario para continuar los proyectos.

Por su parte, Ismael Díaz Murillo, Presidente del Comité Baluarte Presidio, declaró que hay fondos suficientes en hacienda para terminar la presa Santa María en 2022 pero que están atorados en Hacienda, lo que es lo mismo a que el Gobierno Federal no ha soltado el dinero, y oficialmente ya se perdió el 2019. Como que ya no es suficiente “hablar bonito” y ya es necesario ponerse a trabajar. Eso creo yo.