Con la llegada de personajes ajenos a la forma tradicional de hacer política en México, buena o mala; esta ciudadanización acompañada por quienes habían buscado la victoria electoral que los colocara en los espacios de poder, entre ellos el Presidente López Obrador; ha alimentado a los órganos de gobierno de representantes de una sociedad harta y asqueada de que la ignoren y la pisoteen.

 

Los ejemplos de los escupitajos que nos lanzaron los gobiernos y gobernantes son abundantes. Por comentar uno, es increíble que se esté haciendo “un gran esfuerzo” para llevar las comisiones de las AFORES a los estándares internacionales ¿Qué hay que tener en la cabeza para valerle un cacahuate el futuro de los trabajadores y regalar el negocio que se constituye con nuestro ahorro forzado y que ni siquiera sea competitivo sino negocio redondo para las entidades financieras?

Ojalá y AMLO fuera aun más ocurrente y aventado, como lo ha sido en otros casos, y privatizara las AFORES, solo una semana, redujera las comisiones drásticamente y si quiere que se las regrese a los ladrones que actualmente las manejan. Ridículo mi deseo pero, qué bueno fuera.

Ideas como esa, absurdas e ilegales, circulan en los pasillos, reuniones y dictámenes de las comisiones del Congreso de Sinaloa y el Congreso de la Unión.

Absurdas e ilegales sí, pero urgentes y necesarias.

Urgentes porque ya no podemos aceptar que nos sigan robando, que nos sigan escupiendo con el manejo de leyes e instituciones que lo único que logran es frenarnos en los nimios intentos que hacemos en la búsqueda de una mejor vida.

Necesarias porque son tantas las injusticias que sufrimos los maestros, los pescadores, los campesinos, los criadores de ganado, los pequeños empresarios, los emprendedores, y todo aquel que intente avanzar para el bien de su familia.

Por supuesto que me refiero a quienes lo buscamos dentro del marco de la ley, fuera de esta se sigue pudiendo, y más ahora que hay que respetarlos porque “también son personas y tienen derechos”. No niego que los tienen pero no comparto que los suyos estén sobre los míos que vivo ajustado a derecho.

Criticamos lo que algunos legisladores o gobernantes hacen en intentos desesperados por ayudar a quienes por años han sido ninguneados. De acuerdo, hay que hacer lo que marca la ley pero urge más hacer lo necesario. Eso creo yo.