En los últimos días, el senador Ricardo Monreal Ávila ha venido realizando eventos en distintos lugares para presentar su más reciente libro titulado: “21 razones para el 21. ¿Por qué continuar?”. En este libro que ya se pude descargar incluso, el senador Monreal hace un recuento de lo que para él (y seguramente para todos quienes enarbolan los principios de la 4T) son las razones o argumentos por los cuales es necesario mantener o continuar con el rumbo que lleva el país.

Ricardo Monreal es quizá el político más avezado del equipo más cercano que rodea al Presidente Andrés Manuel López Obrador. El tener en su currículum la experiencia de haber sido Gobernador, tres veces diputado, tres veces senador, jefe delegacional y hasta coordinador de una de las campañas presidenciales de AMLO, le da autoridad suficiente para coordinar con el propio mandatario nacional, el diseño de estrategias a seguir como parte de un proyecto de nación que lleva visos de largo aliento.

Su colmillo y olfato políticos lo hacen ser un aliado indispensable para unos y un enemigo poderoso para otros. Pero como lo señalaba al principio, este polifacético senador ha explotado también su lado intelectual y como escritor lleva ya más de treinta libros es su haber, de los cuales reconozco que sólo había leído el que lleva por título “El acceso de las mujeres a la justicia”, el cual cabe señalar que me pareció un libro fácil de leer, bien estructurado y sobre todo muy ilustrativo, ya que nos lleva a reflexionar sobre la difícil lucha que ha tenido la mujer para lograr esa igualdad de género. En esta obra se aborda con un lenguaje sencillo y sin grandilocuencias, esos desafíos que han tenido que enfrenta las mujeres en ámbitos tan diversos que van desde lo familiar y lo civil, hasta lo laboral, lo electoral y lo agrario.

Pero volviendo al libro que hoy nos ocupa, el senador Monreal esgrime su visión a manera de razones, a las que suele referirse como “las 21 para el 21 en el siglo 21”. Este título, que lleva por supuesto una intención eminentemente electoral, resulta muy llamativo no sólo por acotar sus razones al año en que nos encontramos (en el que se desarrollará la elección más competida y quizá la más trascendental para el futuro de México), sino que coincidentemente, usa un epígrafe muy similar al que lleva la obra del célebre historiador israelí Yuval Noah Harari (“21 lecciones para el siglo XXI).

En esencia y más allá de las razones expuestas por el senador Monreal, lo que campea en su obra es un aire populista matizado por ese nacionalismo tergiversado, el cual ya hemos visto como ha repercutido en esa polarización y división que nos trae confrontados como mexicanos. Además de la similitud en los títulos de sus obras, en el libro de Monreal subyace como panacea la necesidad de una identidad nacional, pero siempre y cuando se guie por los principios de la 4T, a diferencia de Noah Harari, quien desentraña el nacionalismo como una medida recurrente que ha venido ganando terreno para afrontar la crisis económica global, producto de la desigual carrera tecnológica y el deterioro ambiental.

Así pues, las 21 razones del senador Monreal son, entre otras, las mismas que ya le hemos escuchado al Presidente López Obrador: combatir y erradicar la corrupción; austeridad y sobriedad; separación del poder económico del político; bienestar para los trabajadores, etc. Pero en esta ocasión, esta letanía aspiracional es sustentada por el senador Monreal no sólo a nivel teórico (doctrina), sino que detalla en forma particularizada lo que normativamente considera él que le da sustento y viabilidad.

En el mismo sentido, en el libro se describen otras razones más cuyo manejo retórico circunda siempre en torno a ese ideario nacionalista y populista de la 4T, el cual se sintetiza en su frase de que “por el bien de México, primero los pobres”. Dentro de estas otras razones, Monreal ahonda en aquellas que aluden a la soberanía alimentaria y energética; a un país con bienestar; a procesos electorales confiables; a un nuevo México para las mujeres; a servicios de salud para toda la población; a una verdadera democracia participativa; al fortalecimiento de las instituciones; a la soberanía alimentaria y energética; y a una educación integral con equidad y excelencia, por mencionar algunas.

Ante esta presunción, es inevitable que vengan entonces a nuestra memoria todas esas políticas implementadas por el actual Gobierno Federal, las cuales contradicen estas razones con las que el senador Monreal pretende convencernos de continuar con el rumbo que llevamos.

Por eso es que más que validar estos argumentos, saltan a simple vista contra argumentos basados en una realidad donde, por ejemplo, se ha erosionado la libre competencia en la industria energética con una competencia desleal y contaminante; se ha debilitado la formación y educación de los niños con el duro golpe a las guarderías y al programa de Escuelas de Tiempo Completo; se ha dejado en el desamparo a los agricultores y pescadores por la desaparición de muchos de los apoyos que recibían; se ha pretendido intimidar e intervenir en la autonomía del órgano electoral, se han dilapidado recursos en caprichos y obras faraónicas, los cuales bien podrían usarse para acabar con el viacrucis de tantos padres que, ante el desabasto en los hospitales, no hayan cómo comprar los medicamentos para sus hijos enfermos.

Así pues, ante tanta contradicción, bien valdría que el senador Monreal hubiese enumerado una razón más (la número 22), en la que abordara el valor de la autocrítica y reconociera que no todo es miel sobre hojuelas como él lo pinta.