Hace unos días, para ser preciso en la sesión pública ordinaria del día jueves 2 de mayo, en el Congreso del Estado de Sinaloa se presentó una situación inusual.

Ante la exigencia de los diversos grupos parlamentarios de que se cumpliera lo que argumentaban era un acuerdo de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO), en el que se pedía que se expulsara del salón de sesiones a los integrantes del Consejo de Unidad Ciudadana de Sinaloa (CUCS) que acudieron con mantas a manifestar sus opiniones, la misma Presidenta de la JUCOPO invitó al Presidente de la Mesa Directiva a no aplicar el acuerdo de dicha Junta.

La crónica rápida es esta. El Diputado Sergio Jacobo, Coordinador del Grupo Parlamentario del PRI, declaró que un día antes se había acordado en la reunión de la JUCOPO que los integrantes del CUCS serían conminados a modificar su conducta y de no ser así limitarles el acceso al salón de sesiones. Al mismo tiempo le pidió al Diputado Marco César Almaral, Presidente de la Mesa Directiva, que se hiciera cumplir el acuerdo de la JUCOPO.

Ante lo anterior, la Diputada Graciela Domínguez Nava, Presidenta de la JUCOPO y Coordinadora del Grupo Parlamentario de MORENA, al dirigirse al Diputado Almaral le dijo que él no está obligado a violentar la legalidad y que si en la JUCOPO se había acordado limitar el acceso a los ciudadanos, por ser contra la ley, no debía aplicarse tal acuerdo.

Hay que aclarar que los miembros del CUCS en ese momento estaban tranquilos, sentados en la planta alta con sus 2 lonas pegadas en la pared que queda de frente a la mesa directiva del Congreso. En una se aludía al Gobernador Quirino Ordaz Coppel y en la otra a 7 Diputados a los que ellos llaman traidores a la Cuarta Transformación (4T).

De inicio eran 3 los miembros del CUCS que llegaron al salón de sesiones pero en gran parte de su estadía solo se quedaban 2.

Me parece importante resaltar varios puntos.

1.- Sí hubo modificación en el actuar de los CUCS y por lo tanto el acuerdo no aplicaba. 

2.- Si había un acuerdo de la JUCOPO se debía respetar, siempre y cuando se cumplieran las condiciones del mismo, esto es, que los CUCS violentaran la sesión o pusieran en peligro el desarrollo de la misma.

3.- Por otro lado, me parece que si la Diputada Graciela Domínguez deseaba aclarar que las atenuantes para la aplicación del acuerdo no se estaban presentando, ya que los CUCS no estaban alterando el orden, eso debía haber hecho y no descalificar o pedir al Presidente de la Mesa Directiva que no cumpliera dicho acuerdo.

4.- Lo grave en esta situación es que, por un lado se acusó al Grupo Parlamentario de MORENA de llamar a los CUCS para que acudieran al pleno para agredir a los Legisladores, y por otro, las burlas, gritos y desafíos que los Diputados recibieron desde el graderío fueron hechos por los asesores de dicho Grupo Parlamentario, no por los CUCS.

El tema de los asesores es para tratarse aparte, solo diré que en la mayoría de los casos ha bajado la calidad de los mismos. Son pocos los que son verdaderos asesores, esto es, conocedores de los procesos legislativos. La gran mayoría son los “camaradas”, los compromisos de campaña o los “fans” con los que no se podía quedar mal.

Regresando al tema, para la siguiente sesión ordinaria, el 7 de mayo, casi todos los integrantes de la JUCOPO se manifestaron en contra del actuar de Graciela Domínguez, al grado de decir que ponían en duda que valiera la pena asistir a las reuniones de la Junta de Coordinación si por un lado serían avasallados por el voto ponderado, y por el otro, no se respetarían los acuerdos de la misma.

Aun cuando el voto ponderado en la JUCOPO es una herencia del PRI, que ahora le toca disfrutar a MORENA, y el acuerdo de expulsión no aplicaba, como ya lo he comentado, es necesario que se manifieste el liderazgo de la Presidenta de la Junta de Coordinación Política al lograr que se consolide y afiance al paso de un poder legislativo que en este primer año de ejercicio constitucional ha dado más malas que buenas.

Creo que la intención de Domínguez Nava el 2 de mayo era corregir al vuelo un error cometido en la JUCOPO pero, equivocó el momento, la forma y el argumento. Eso creo yo.