El domingo pasado se realizó la elección tan esperada. Ciertamente ocurrieron situaciones que no me imaginaba pudieran pasar. Para mí arrancó a las 5 de la mañana, hora de levantarme para acudir a prestar servicio como presidente de casilla en mi colonia.

Llegamos a la secundaria, mi esposa llevaba nombramiento de escrutadora para otra de las 7 casillas que se instalarían en el mismo sitio. En el lugar de la instalación, a las 7:20, ya había personas haciendo cola para votar, representantes de partido y uno que otro ciudadano que también se levantó temprano para fungir como funcionario de casilla.

Nunca nos completamos, a lo más que llegamos, en casi todas las casillas de ese lugar, fue a tener 4 funcionarios. De manera que el tercer escrutador que le tocaba conmigo pasó a ser segundo secretario, y el único suplente que llegó se convirtió en primer escrutador. Entre 4 hicimos el trabajo de 6. Fue agotador. Al resto de los asignados, aun cuando habían aceptado el nombramiento, les valió un comino.

Intentamos tener todo listo lo más rápido posible pero no logramos iniciar hasta las 9 de la mañana. Ya con mucha gente esperando para votar. No hubo momento de descanso. El agua y los sueros que llevábamos para todo el día se acabaron alrededor de las 2 de la tarde. Nuestro capacitador y asesor del INE, muy amablemente, nos llevó comida. No hubo tiempo de ingerirla. A las 12 del mediodía del lunes, que me despertó el timbre de una llamada en mi celular, recordé que ni me había traído los 2 tamales, que se veían tan ricos, y que no me había comido.

Arrancamos la jornada lo mejor que pudimos, tarde sí, pocos sí, pero con ganas de hacerlo bien.

Cuando hubo una pequeña oportunidad revisé con los representantes de partido si aparecían en la lista de personas autorizadas para estar junto a la casilla con ese nombramiento. Ninguno de los 4 estaba en la lista que me entregó el INE. Había una señora del PAS, 2 del PRI y uno de MORENA. Les informé que, de acuerdo a la ley y la capacitación recibida no podían estar en ese lugar. 3 de ellos entendieron, el de MORENA no, y utilizó frases como “es mejor que llevemos la fiesta en paz”.

Al rato llegó otra persona del mismo partido y me dijo: aquí le traigo al abogado. Que me importaba a mí su abogado. Yo no estaba para darle gusto a los partidos, estaba para defender el voto de los ciudadanos y eso es lo que se hizo.

Con la guía de los capacitadores del INE, al rato se aclaró la situación y se pudo “llevar la fiesta en paz”, quedando claro que si no estaban en la lista era problema de ellos y solo de ellos.

La gente seguía llegando, no se detenía. Por fin hubo un momento de calma, cuando el calor estaba en su punto máximo. Aproveché para votar, ya no aguantaba el dolor de la espalda, 3 paisanos han tenido a bien estrellar sus carros en la cajuela del mío mientras estaba detenido en semáforos en rojo, se podrá imaginar lo que eso significa.

Quien sabe qué demonios pasó por la mente de los que organizaron la lista nominal en el INE que hicieron un reverendo cochinero. Separaron a las personas para evitar que se hiciera aglomeración, pero lo hicieron de la manera más absurda que pudieron. Esa situación se agudizó en las horas finales. La gente llegaba molesta, con justa razón, pues no aparecía en la lista y tenían que andar buscando en cuál de las 4 ubicaciones de casillas, de 3 diferentes colonias, aparecía su nombre. Ya venían de 2 o 3 de esos lugares.

Fue tal el desorden que, me tocó un caso de un muchacho que no apareció en mi casilla, pero sí sus 3 hermanas, que viven en la misma casa y tienen los mismos apellidos.

La gente molesta, la molestia del representante de MORENA, los ciudadanos acusándonos, como si tuviéramos vela en el entierro, de confundir las listas nominales para robarnos la elección, el calor, la deshidratación, la carga de trabajo de 6 sobre 4. Cuando menos lo pensamos ya faltaban 15 minutos para las 6 de la tarde, hora de cerrar las puertas.

Ya habiendo cerrado, quien sabe cómo, se metieron algunas personas, si me lo pregunta, con aspecto de “punteros”, tuvo que llegar la policía ministerial para obligarlos a salirse. Más tarde se metieron otros pocos, de diferente apariencia, alegando que querían votar, se armó la alegata. Después de mucho discutir con la encargada de parte del INE, uno de ellos, el más pleitista, se acercó a mi casilla pidiendo votar, no se lo negué, ya estaba adentro, que diferencia podía hacer un voto más. Pues no apareció en la lista, ni todo el tango que armó.

Por fin terminamos de recibir los votos y empezaba lo más pesado, eran las 6:20 de la tarde.

Iniciamos el conteo, el llenado de actas y el armado de paquetes. Que las boletas sobrantes, los votos válidos, los votos nulos. El paquete de la votación a gobernador, el de presidente municipal, el de los diputados locales, el de los diputados federales. Las actas de cada elección, la que va afuera de la caja, la del PREP, y más y más. Terminamos cerca de la 1 de la mañana. Ahora a entregar los paquetes a las oficinas del distrito 13. Nos escoltaron un par de patrullas motorizadas. Allí nos dieron una torta que, a esta hora, no he probado.

A las 3 de la mañana, después de bañarme, lo único que quería era hidratarme y dormir. Gracias compadre por despertarme a las 12, ojalá no lo hubieras hecho.

Todavía hoy estamos tomando suero, pero cumplimos. Cumplimos con nuestros vecinos, nuestros amigos, nuestros familiares y con la parte que nos tocó para defender la democracia. Fue una muy buena experiencia, única en la vida.

Lo único que le digo es: recuerde todo esto que le estoy contando para que, en la próxima elección, agradezca a quienes toman esa responsabilidad que nosotros tuvimos este domingo pasado. Si le toca en el sorteo acéptelo y hágalo lo mejor posible. Esta elección la hicimos todos. Lo lamentable es que hubo quienes no respetaron este esfuerzo de muchos y prefirieron usar la fuerza, la violencia y el crimen para logar sus objetivos. Deseo que esa gente pague por hacer de este gran esfuerzo ciudadano un acto despreciable de criminalidad. A los que ganaron bien, les pido que hagan su parte y que Sinaloa sea un mejor lugar para vivir. Eso creo yo.