No hace mucho, un estimado amigo y excelente columnista, hizo el comentario de que quienes somos aficionados de la pluma, debiésemos abordar principalmente temas locales y/o nacionales, para reflexionar así sobre aquellas situaciones que nos afectan directamente como mexicanos y/o sinaloenses.

Estoy en parte muy de acuerdo con ello, ya que para todos quienes tenemos el privilegio de contar con un espacio mediático en el cual externamos nuestros puntos de vista a la gente que nos lee, ve o escucha, el propósito es ampliar la información pública desde diferentes puntos de vista, y tratar así, sin mayores presunciones, de contribuir a la formación de una sociedad más enterada y crítica de lo que sucede a su alrededor. Sin embargo; es precisamente esa finalidad la que nos compele a esforzarnos en el análisis de temas diversos y de origen allende a nuestras fronteras, pero que tarde o temprano, como parte de esa aldea global que habitamos, terminarán por afectarnos de un modo u otro.

Es por eso que hoy y a sugerencia de un joven lector, deseo abordar lo sucedido el pasado fin de semana en torno a la gira por Asia que inició la líder de la cámara de representantes estadounidense Nancy Pelosi, misma que vino a tensar el panorama mundial por la posible escalada a otro conflicto bélico de dimensiones y repercusiones inimaginables.

Y es que ante lo que está ocurriendo  con el conflicto Rusia-Ucrania, el cual ha desestabilizado los mercados mundiales con afectaciones directas en Europa pero con repercusiones en occidente, tanto por la escalada en los precios del petróleo, como por los problemas en la comercialización de algunos productos primarios (granos) e industrializados (componentes tecnológicos);  la posibilidad de una nueva conflagración geopolítica entre las dos principales potencias mundiales, sería realmente catastrófico.

La sola posibilidad de una escalada militar en el estrecho de Taiwán  ya generó desde ayer alteraciones bursátiles, y es que si bien muchos expertos ven lejano un enfrentamiento bélico directo entre ambas naciones, la posibilidad de una guerra comercial es muy probable, ya que la ansiada independencia buscada por Taiwán desde que el poder comunista se instauró en China en 1949, es hoy más que nunca una lucha que trasciende lo estrictamente territorial, ya que esta  provincia separatista (como la concibe el Gobierno Chino), es uno de los países conocidos como los “cuatro tigres asiáticos”, junto con Singapur, Corea del Sur y Hong Kong,  puesto que en ellos se origina actualmente el flujo comercial más importante en el mundo, en sectores como la informática, la electrónica, la química y la industria automotriz.

Taiwán ha sido históricamente uno de los mayores puntos de divergencia entre EU y la República Popular China, por lo que esta gira que Nancy Pelosi realiza por algunos países asiáticos, entre los que presumiblemente (o amenazantemente) se incluye Taiwán, provocó que tanto los gobiernos de China como EU, desplegaran fuertes operativos militares en el estrecho marítimo que separa a esa isla. EL primero con el argumento de que esa visita supone una violación a la llamada “línea roja china”, y el segundo con el pretexto de garantizar la seguridad de la congresista, quien es por cierto la tercera en la línea sucesoria del presidente Joe Biden (después de la Vicepresidenta y líder del senado Kamala Harris).

Habrá entonces que seguir de cerca esta gira diplomática de Pelosi por Asia y los escenarios en caso de que la Casa Blanca la dé su aval para visitar Taiwán, lo cual puede ser posible tomando en cuenta que tanto Biden como Pelosi han sido por décadas férreos críticos del sistema imperialista con el que China controla (o pretende controlar) sus provincias. Para el Gobierno Chino esta acción sería una clara provocación e intromisión de los EU, lo que podría servirle de pretexto para iniciar de una vez por todas lo que por tantos años no ha podido hacer, es decir, una intervención militar en Taiwán, similar a la que mantiene Rusia en Ucrania. Basta para ello darle lectura a las declaraciones del mismo Presidente de China Xi Jinping, cuando amaga a Joe Biden con frases de que “no jueguen con fuego “, y que “no se quedarán de brazos cruzados” si se Nancy Pelosi insiste en violar la autonomía de su país.

Recordemos que desde enero de este año, cuando en la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) daban por un hecho la invasión Rusa a Ucrania, el Gobierno de China finalmente alzó la voz (después de haber permanecido al margen) para expresar su apoyo a Rusia, lo cual provocó un malestar general en la Unión Europea, pero sobre todo en los EU, lo que puso en crisis su relación bilateral.

Así que de avanzar este nuevo conflicto entre EU y China, podríamos estar en la antesala de un nuevo enfrentamiento militar, georreferenciado en Asia es verdad, pero de un impacto económico global.

Esta situación tendría para nosotros como país vecino y principal socio comercial de los norteamericanos, muy serias repercusiones a nuestra economía, y ni con cien planes antiinflacionarios como el que recientemente lanzó el Gobierno de AMLO se lograría controlar esta ya de por sí imparable escalada de precios que tenemos encima.