El reciente incremento del salario mínimo no causó ningún daño económico, ni desempleo ni inflación y , por el contrario, provocó un incremento de las ventas minoristas en un escenario de economía estancada. A seis meses, debemos anotarle una palomita a este gobierno.

 

Para mantener el éxito, la política de recuperación salarial del presidente López Obrador debe ser continua para permitir que la persona que trabaje no sea pobre; ser gradual para no afectar la economía y debe basarse en estudios técnicos no en arranques demagógicos para no debilitar el consenso social sobre el tema.

El estudio del Banco de México que auguraba presiones inflacionarias falló. Quedó demostrado que la contención salarial no es imprescindible para la estabilidad económica y que la pobreza de los trabajadores no es un mal necesario.

El crecimiento del salario real para el sector formal de la economía fue de 2.4 por ciento.

En la administración de Enrique Peña, el incremento salarial acumulado del sector formal fue de 2.3 por ciento en términos reales, un promedio anual de 0.4 por ciento.

Presencié muy de cerca el debate al interior del gabinete de la administración anterior.

Se impuso la visión de Agustin Carstens, desde el Banco de México, de mantener la contención salarial aunque el ala derrotada “pro incremento” obtuvo que se desvinculara el salario mínimo del cobro de intereses bancarios y multas para, así, tener una de las condiciones que hacen posible que el aumento no provoque automáticamente alzas y costos económicos. Eso sirvió para que la actual medida fuera exitosa.

Vale recordar que en el sexenio de Felipe Calderón, el aumento en términos reales fue de 0.9 por ciento, 0.14 por ciento en promedio al año y que en el de Fox fue, bueno, de 14.5 por ciento, 2.2 por ciento anual medio.

La determinación del salario mínimo no debe dejarse a la lucha entre la oferta y la demanda.

Un acuerdo fundamental entre todos los miembros de la sociedad es que todo el que trabaje una jornada completa debe ganar, al menos, lo suficiente para comprar una canasta alimentaria.

En México, al primer trimestre del 2019,  el 38.7% de la población no puede adquirir, con los ingresos laborales de su hogar, una canasta alimentaria como la que consumen las familias que no están en situación de pobreza.

Cuando en el mercado el salario pierde continuamente la lucha, sucede, entre otras cosas, que las empresas ya no buscan innovar sino solo obtener ganancia mediante ese bajo costo; el mercado interno se debilita, no hay quien compre; se amplía la pobreza; y se agrieta la cohesión social porque cunde la sensación de que esforzarse por incrementar la producción de bienes y servicios no reditúa en bienestar para todos.

También se fomenta la informalidad, pues al trabajador le es más atractivo recibir más salario en lugar de la prestación del IMSS.

En nuestro país, 14.4% de los trabajadores obtiene hasta un salario mínimo, 102. 7 pesos al día; 27.5% más de uno y hasta dos salarios mínimos, 205 pesos; 21.6% más de dos y hasta tres salarios mínimos, 308 pesos; 12.7% más de tres y hasta 5 salarios mínimos, 514 pesos; 5.2% más de cinco salarios mínimos y 18.6% no recibe ingresos.

Un hogar necesita un ingreso de 353.4 pesos diarios, equivales a 10 mil 602 pesos o cuatro salarios mínimos mensuales, para alcanzar la linea de bienestar, reportó el Coneval.

Mi amigo el prestigiado economista Socialdemócrata Ricardo Becerra sugiere con claridad que es lo que debe seguir: “A partir de 2020 se proponen dos subidas salariales, una por semestre (por eso la Comisión deberá reunirse dos veces al año, cuando menos). En un primer momento (2020) un aumento de 11.2 pesos y en otro ulterior, 12.4 pesos, de modo que el ajuste en la administración y organización empresarial pueda ser previsto y bien calculado.”

Termino citando a Becerra: “….el aumento al salario mínimo es también, la mejor política social: no necesita padrones, no forma clientelas, no requiere burocracias inmensas para administrar y trasladar las dádivas y lo mejor: motiva, impulsa las ganas de trabajar y por lo tanto, de vivir con dignidad.”