La tan larga campaña que el Presidente de México inició hace varias décadas y que, al parecer, no ha terminado; con todos los compromisos y lo que representa autonombrarse “la esperanza de México”, se ve ensombrecido por el actuar de quienes le acompañan en los distintos niveles de gobierno, de su partido y los “adversarios” bienvenidos.

Ciertamente nos quejábamos del bajo nivel que presentaba la LXIII Legislatura del Congreso del Estado de Sinaloa, que con muy pocas excepciones se componía de personajes desconocidos, ignorantes, inexpertos, burdos. Para esta LXIV se esperaba una clara mejoría por la llegada de académicos y políticos de mayor categoría. Lo que ha sucedido es decepcionante.

En la LXIII cuando menos nos entretenían, ahora es demasiado gris.

La primera gran hazaña de la LXIV fue aprobar las cuentas públicas de Quirino Ordaz Coppel, el otrora maestro de la corrupción, ahora es embajador y deja a sus “valientes diputados acusadores” con la mayor afrenta y en el mayor ridículo.

En cuanto a las sesiones, básicamente se limitan a aprobar pensiones, que es necesario e importante, en particular para sus beneficiarios; y a leer iniciativas de la MC Angélica Díaz de Cuén y la bancada del PAS. Revise el Órden del Día de hoy 21 de abril de 2022: https://www.congresosinaloa.gob.mx/orden-del-dia/

En los otros frentes las cuentas no han salido. La corriente tinta perdió la elección del STASE, perdieron la dirigencia del SNTE 27 y del SNTE 53. Seguramente los planes incluían estas victorias y entonces irían por otras más. Ante esos descalabros, se está recurriendo a los excesos en las muestras de poder, que es contrario a lo que se esperaba de los gobiernos morenistas, o a lo que ellos prometieron.

Por supuesto que lo más notable, y lo menos deseable, es el enfrentamiento entre el Gobernador Rocha Moya/Diputado Feliciano Castro y el Alcalde de Culiacán Jesús Estrada Ferreiro.

Usted recordará que hace 4 años nos presentaron al Lic. Estrada Ferreiro como “la esperanza de Culiacán”, en las voces de los mismos que ahora lo quieren expulsar de la silla presidencial del Ayuntamiento de la capital sinaloense.

Durante los dos años y medio de su primer mandato se iniciaron los conflictos con los entonces diputados locales de MORENA. Que si el predial, que si los campos de golf, lo que usted quiera y pueda recordar.

La precampaña para la elección del 2021 fue una batalla campal de todos contra todos. Innumerable cantidad de aspirantes se registraron para buscar la gubernatura, las alcaldías y cada posición disponible.

Llegaron los procesos de elección de candidatos y, de la manera que lo haya logrado, el Licenciado Estrada se convirtió en el abanderado de PAS-MORENA para ser reelecto Alcalde de Culiacán, y volvió a ser la persona ideal y perfecta para dirigir los destinos de la ciudad capital.

Se dijeron de todo, se acusaron, se denunciaron, se amenazaron, y terminaron siendo “amiguis”, solo para la campaña.

Pos ahora resulta que siempre no. Ya no es la octava maravilla que nos presentaron en la campaña y están considerando removerlo del cargo.

Algún desequilibrio hay, eso es seguro.

Al mismo tiempo que se fragua la expulsión del Alcalde Estrada Ferreiro del Cabildo municipal, se están documentando actos de corrupción de parte de quienes lo atacan, a quienes ya acusó de no haber ganado limpio y de formar una mafia que incluye al poder ejecutivo estatal y al poder legislativo local.

Sabiendo que no todos pueden tener la verdad, excepto que sea la verdad de cada quien, habría que investigar seria y concienzudamente las acusaciones de cada una de las partes. Podrían todos ser culpables, pero no creo que resultaran todos inocentes.

De realizarse el juicio político y la posible remoción de Estrada Ferreiro ¿A quién colocarían como Alcalde de Culiacán? ¿Lo harán en el tiempo adecuado para no tener que convocar a elección extraordinaria? El “bateador emergente” ¿Será mejor que el actual Presidente Municipal? ¿Cómo creerlo si hace un año el idóneo era el propio Jesús Estrada? Según los mismos que hoy lo quieren quitar. Eso creo yo.