¡Hola!

Espero se encuentren muy bien, ciertamente han sido unos meses con mucho trabajo acá donde andamos adscritos, pero finalmente tenemos un tiempecito para escribir algunas líneas de eso que tanto nos apasiona, como es el deporte en general.

Parecía que no, pero en estos últimos días han sucedido cosas increíbles en demasiados frentes de acción, desde el tema de Dorados de Sinaloa (el cual tocaremos el próximo viernes), como en el béisbol de Grandes Ligas, donde se han dado movimientos importantes y revelaciones muy interesantes, pero hoy, nos enfocaremos en un hecho histórico que se dio en las duelas de la NBA.

No es un secreto que el equipo más dominante en el último lustro serán los Warriors de Golden State, de hecho, no falta mucho para que en los videojuegos aparezca el nivel de dificultad “Golden State”, porque jugar contra Stephen Curry, Andre Igoudala, Klay Thompson, Kevin Durant y DeMarcus “Boogeyman” Cousins, es una tarea imposible.

Con la marcha del “Rey” LeBron James a los Lakers de Los Ángeles, creíamos que la Conferencia del Altántico se quedaba sin un contrapeso importante para hacerle frente a los titanes de la Conferencia del Pacífico, ¿cómo era posible que le hicieran frente a los Lakers de LeBron (qué fueron una decepción)?, ¿o a los Rockets de Houston de James Harden y compañía? Al menos en el papel, no había nadie capaz de aguantar al menos 2 cuartos de un partido ante estos colosos, pero lo improbable sucedió.

En el Atlántico nos topamos con algunas gratas revelaciones, hablamos de los Bucks de Milwaukee con Giannis Antetokounmpo, y los Sixers de Filadelfia de Joel Embiid; pero quienes fueron los ganones al final de todo, fueron los Raptors de Toronto, equipo que en los últimos años hacía muy bien las cosas en temporada regular, pero cuando llegaba la postemporada, todo se venía abajo y se convertían en la decepción del año.

Precisamente fueron los Raptors quienes echaron a estos dos equipos, con el plus de haber tenido un turbulento inicio de temporada, cuando dejaron ir a su mejor figura, DeMar DeRozan, quien declaró haberse ido a la fuerza del equipo, y, a cambio, con más dudas que certezas, un resentido Kawhi Leonard y su fiel escudero, Danny Green, llegaron procedentes de los Spurs de San Antonio.

Y así como así Leonard y Green hicieron mancuerna con los demás compañeros, integrando un equipo sumamente compacto, complementado por grandes jugadores de apoyo, como Pascal Siakam, Serge Ibaka y Kyle Lowry, formando una quinteta que brindaba esperanza a la ciudad de Toronto.

Llegaron las finales, y todos apuntaban a un día de campo para los Warriors, parecía que se dejaba venir un histórico tricampeonato, nadie daba un peso por los Raptors y su juego en equipo; y fue ahí cuando el fantasma de la lesión apareció en el Oracle Arena, llevándose a Kevin Durant, dejando completamente inservible a un DeMarcus Cousins, y, en el calor del juego más importante, se apareció para secuestrar a Klay Thompson, dejando a Stephen Curry solo frente a un equipo cuya fortaleza era el trabajo en conjunto; pese a todo, el equipo de la bahía luchó hasta el final, y en seis emocionantes y sumamente entretenidos partidos, terminó cayendo ante el equipo de Canadá.

Todos sabemos que otra historia pudo haber sido con los Warriors completos, pero resultó un justo premio para unos Raptors que, liderados por Kawhi Leonard, se encargaron de cerrar muchas bocas, y demostrar que la NBA aún no está perdida, todavía hay varios equipos competitivos por ahí, y no todo es Golden State y LeBron James.

Por primera vez, en 24 años de historia, el equipo de Toronto se alza como campeón, y también se trata del primer equipo canadiense en conseguir un anillo de NBA, por lo que este logro es histórico en todas sus aristas.

Se empieza a mover el mercado de jugadores, y la primera gran incorporación se la llevan los Lakers, quienes se hacen de los servicios del frágil, pero sumamente talentoso, Anthony Davis, quien aterriza en California a cambio de Brandon Ingram, Josh Hart y Lonzo Ball, quienes pasan a los Pelícanos de Nueva Orleans.

Además, parece que vienen vacas flacas para Golden State, porque Kevin Durant se perderá 11 meses de actividad en las duelas producto de una lesión en su tendón de Aquiles, y Klay Thompson sufrió rotura de ligamentos cruzados, quedándose fuera por 8 meses.

Aunado a ello, en la bahía veremos un éxodo de figuras, por lo que parece que el reinado de la “Dub Nation” llegó a su fin.

Veremos qué otra sorpresa nos depara la temporada 2019-2020 de la NBA, pero, por lo pronto, podemos decir que fueron unas Finales y una temporada sumamente positiva para todos, tanto aficionados como para conocedores de este deporte.

Pendientes entonces.
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Nos leemos el próximo viernes si Dios quiere, tenemos nuevo entrenador en la ciudad, regresa el “Profe” Cruz, y ya le diremos lo qué podemos esperar del nuevo técnico, en una cruzada más por ascender al máximo circuito.

Hasta la próxima.